La producción de hongos comestibles se encamina a tener un marco regulatorio propio en la provincia de Buenos Aires. El puntapié lo dio el Festival “La Funga, Ostras y Sombreros”, realizado en Adrogué, que funcionó como punto de encuentro entre el sector productivo, la academia y organismos públicos. La convocatoria superó las mil personas y combinó divulgación científica, cultura y experiencias productivas abiertas a toda la comunidad.
Durante la jornada, el diagnóstico fue unánime: la actividad tiene alto potencial para generar empleo genuino, pero necesita reglas claras que den previsibilidad a quienes invierten y producen. La falta de normativa específica, tanto a nivel provincial como nacional, fue señalada como el principal obstáculo para escalar la cadena, acceder a financiamiento y certificar buenas prácticas.
Uno de los espacios centrales del festival fue el Café de Productores. Allí debatieron referentes del sector, investigadores, académicos y representantes de instituciones públicas y financieras. El eje giró en torno a qué herramientas hacen falta para profesionalizar la producción y sostener el crecimiento que ya muestra la demanda gastronómica y medicinal de hongos.
El senador bonaerense Federico Fagioli participó de ese intercambio y adelantó que abrirá las puertas del Senado provincial para convertir la experiencia productiva en políticas concretas. “Vamos a poner a disposición las puertas del Senado bonaerense para transformar esta experiencia productiva en herramientas concretas que mejoren la capacidad de producción y generen más oportunidades para el sector”, afirmó.
Fagioli propuso además conformar una mesa de trabajo con el Poder Legislativo, los productores, el Ministerio de Desarrollo Agrario y todos los actores necesarios. El objetivo es redactar una normativa que acompañe, fortalezca y regule la producción de hongos en territorio bonaerense, con estándares sanitarios, trazabilidad y promoción.
Del encuentro participaron Claudio Godio; Renata Valgiusti, del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense por el área de frutihorticultura y floricultura; Ariel Cosentino, del Banco Provincia; el doctor Edgardo Albertó; y María Inés Castillo, entre otros referentes vinculados a la producción y al conocimiento aplicado. La presencia de la banca pública fue clave para discutir líneas de crédito y herramientas de inclusión financiera adaptadas al sector.
La producción de hongos se destaca por su triple impacto: productivo, alimentario y ecológico. Requiere baja inversión inicial, aprovecha desechos agrícolas como sustrato y entrega un alimento de alta calidad nutricional, rico en proteínas. Esa combinación, sumada a una demanda creciente en gastronomía y usos medicinales, la convierte en una alternativa concreta frente a la caída de la actividad económica y la informalidad laboral.
La organización del festival remarcó que estos eventos despiertan interés público porque conectan ciencia, producción, innovación y cultura en un mismo espacio. La respuesta en Adrogué confirmó ese diagnóstico y dejó planteada una agenda: avanzar con regulación de buenas prácticas, capacitación y articulación Estado-ciencia-producción. El modelo bonaerense, si prospera, podría replicarse en otras provincias adaptado a cada realidad productiva y ambiental.