En un diagnóstico que combina cifras preocupantes y un llamado político directo, Mario Ishii, vicepresidente ejecutivo de la Red de Ciudades del Aprendizaje de la UNESCO para América Latina y el Caribe, advirtió que la región enfrenta una crisis estructural en educación y urgió a una transformación profunda del sistema.
“El futuro se defiende hoy, con educación y modernización. Cambiar la matriz educativa no puede esperar”, sostuvo el dirigente en un documento en el que plantea la necesidad de reformular de raíz el modelo educativo vigente.
Según Ishii, América Latina arrastra un retraso de al menos dos décadas respecto de los países desarrollados, una brecha que, lejos de acortarse, corre el riesgo de profundizarse si no se adoptan decisiones inmediatas. El dato más contundente: más del 50% de los estudiantes no alcanza niveles mínimos en áreas clave como lectura, matemática y ciencias.
A ese escenario se suman problemas estructurales que, en conjunto, dibujan un sistema en tensión: desmotivación en las aulas, abandono escolar temprano, aumento de la violencia escolar y desigualdades sociales cada vez más marcadas. “Hay países avanzando en inteligencia artificial e Industria 4.0, mientras otros aún no garantizan el acceso básico a la educación”, advirtió.
El impacto no es solo social, sino también económico. De acuerdo al análisis, el abandono escolar temprano implica una pérdida cercana al 8,7% del PIB per cápita en la región, afectando directamente la productividad y los ingresos futuros.
Frente a este panorama, Ishii planteó la necesidad de abandonar el modelo basado en la acumulación de contenidos y avanzar hacia una educación centrada en competencias. Esto implica incorporar currículas contemporáneas que integren ciencia, tecnología, innovación, robótica e inteligencia artificial, además de promover el pensamiento crítico y la inteligencia emocional.
“Hoy todavía destinamos demasiado tiempo a contenidos que no preparan para el mundo actual”, cuestionó, al tiempo que propuso conectar los aprendizajes con el entorno digital y las demandas reales del siglo XXI.
En ese sentido, destacó experiencias locales como las implementadas en José C. Paz, donde se incorporan herramientas tecnológicas y enseñanza de lenguas desde la primera infancia, como parte de un enfoque educativo integral.
Docentes, infraestructura y tecnología: los ejes de la reforma
El dirigente también subrayó que ninguna transformación será viable sin una fuerte inversión en el sistema educativo. En particular, hizo hincapié en el rol de los docentes, a quienes definió como “la pieza central” del cambio.
Entre las medidas prioritarias mencionó la mejora en la formación continua, la actualización en didácticas digitales y, especialmente, condiciones laborales dignas. “No se puede tener docentes mal pagos”, afirmó.
A esto sumó la necesidad de fortalecer la infraestructura escolar, implementar soluciones de tecnología educativa (EdTech), establecer sistemas de evaluación y seguimiento, y desarrollar políticas integrales que contemplen tanto lo pedagógico como lo socioemocional.
Violencia escolar y pérdida de autoridad
Otro de los puntos críticos señalados fue el deterioro del clima escolar. Ishii advirtió que la violencia en las aulas, la deslegitimación del rol docente y la falta de límites claros están afectando directamente los procesos de aprendizaje.
Para revertir esta situación, propuso establecer marcos de convivencia con reglas claras, protocolos ante situaciones de violencia, acompañamiento institucional a los docentes y un trabajo sostenido con las familias.
“La violencia escolar no es un problema aislado, es un reflejo de la sociedad”, sostuvo.
Un llamado político a la región
El planteo de Ishii trasciende el diagnóstico técnico y se posiciona como un llamado político a los gobiernos de la región. En ese marco, reclamó que se cumpla con las partidas presupuestarias destinadas a educación y se la coloque como prioridad en la agenda pública.
Entre las acciones urgentes, identificó tres ejes centrales: fortalecer la alfabetización inicial, promover el liderazgo democrático e inclusivo, y avanzar en la transformación digital con incorporación de inteligencia artificial.
“El que moderniza a tiempo, crece con más fuerza”, sintetizó, tras destacar que esta problemática atraviesa a toda América Latina y el Caribe, según surge de encuentros internacionales con distintos países.
La advertencia final no deja mucho margen para interpretaciones optimistas. Si la región ya acumula dos décadas de atraso, advierte Ishii, el costo de seguir postergando decisiones no es lineal, sino exponencial.