sábado 26 de septiembre de 2026
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Turismo en retroceso: la Provincia cerró su peor temporada desde la pandemia

28/02/2026 11:34 | El ministro Augusto Costa afirmó que llegaron menos turistas, se quedaron menos días y gastaron mucho menos. La comparación con 2022/2023 muestra una pérdida de un millón de visitantes y una fuerte caída del consumo.



El gobierno bonaerense cerró la temporada de verano con un diagnóstico contundente: fue la peor desde la pandemia de 2020. La afirmación la realizó el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Augusto Costa, durante la última “conferencia de verano” junto al gobernador Axel Kicillof.

Según los datos oficiales, entre el 1° de diciembre y el 22 de febrero arribaron a la provincia de Buenos Aires 8,2 millones de turistas, lo que representa una caída interanual del 1,2%. Pero el dato más significativo surge al comparar con la temporada 2022/2023, previa al cambio de gobierno nacional: allí la diferencia alcanza un millón de visitantes menos.

La tendencia no se limita a la cantidad de personas que viajaron. También cayó la estadía promedio. En la primera quincena de febrero fue de cinco noches, un 4% menos que el año pasado y un 6% por debajo de 2022/2023. Es decir, el turista no solo fue menos, sino que acortó sus vacaciones.

El tercer indicador crítico es el consumo. De acuerdo con registros del Banco Provincia, el gasto turístico se redujo un 25% interanual y un 35% frente a la temporada previa al actual contexto económico nacional. Menos días y menos dinero en circulación impactan directamente en hotelería, gastronomía y comercio.

El propio Costa vinculó el retroceso a variables macroeconómicas. Señaló como factores centrales la política cambiaria, que habría abaratado destinos en el exterior frente a los nacionales, la caída del salario real, la pérdida de empleo y la reducción del poder adquisitivo de jubilaciones. En su lectura, no se trató de un problema de oferta turística sino de restricción de ingresos.

El diagnóstico se inscribe en un escenario más amplio de enfriamiento económico. Según el ministro, la caída del 11% en el salario de trabajadores registrados, la pérdida de 300 mil puestos laborales y el retroceso del 20% en las jubilaciones redujeron la capacidad de consumo. El resultado fue un turista más cauteloso, con estadías más cortas y gastos medidos al extremo.

Incluso con un fin de semana largo de Carnaval considerado “muy bueno”, el balance general no logró revertir la tendencia negativa. Los datos preliminares de diciembre ya anticipaban el cuadro: 805.811 visitantes, un 2% menos que en 2024 y 11,5% menos que en 2023, configurando el peor diciembre desde 2018 si se excluye el año de la pandemia.

En términos estructurales, el turismo funciona como termómetro social. Cuando se acortan las vacaciones y se recorta el gasto recreativo, el ajuste no es solo sectorial. Impacta en economías regionales que dependen de la estacionalidad y revela tensiones en el ingreso disponible de los hogares.

El gobierno provincial atribuye la contracción al rumbo económico nacional. Desde la Casa Rosada, en cambio, suelen relativizar el peso del turismo interno frente a la apertura y la competencia internacional. En el medio quedan destinos que combinan caída de visitantes con aumento de costos operativos.

La temporada 2025/2026 deja así un dato político además de económico: el turismo volvió a convertirse en un campo de disputa narrativa entre Nación y Provincia. Lo que para unos es efecto del ajuste, para otros es consecuencia de un mercado más abierto.

Mientras tanto, los números son los que son. Menos turistas, menos noches, menos consumo. Y una industria que todavía no logra recuperar el impulso posterior a la pandemia, cuando el turismo interno había funcionado como válvula de escape tras el encierro.

El verano terminó. Las estadísticas recién empiezan a discutirse.

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