sábado 13 de abril de 2024 - Edición Nº1956

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Ciencia y Salud

¿Por qué el ayuno puede ser perjudicial para la salud?

Recientemente, médicos realizaron un estudio que cambia las perspectivas en torno a la moda del "ayuno intermitente", pues descubrieron que no comer por varias horas puede tener un efecto negativo en el sistema inmune.



Un reciente estudio, realizado por la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, dio a conocer que el ayuno puede tener efectos negativos en la lucha contra las infecciones y aumentar la posibilidad de padecer enfermedades cardíacas.

El trabajo es uno de los primeros en establecer la conexión entre el cerebro y estas células inmunitarias durante el ayuno.

El ayuno puede ser perjudicial para la salud: de qué trata el estudio

La investigación, cuyos resultados fueron publicados en la edición del 23 de febrero en Immunity, se centró en modelos de ratones y es una de las primeras en mostrar que saltarse las comidas desencadena una respuesta en el cerebro que afecta negativamente a las células inmunitarias. Los especialistas sostienen que los resultados podrían llevar a una mejor comprensión de cómo el ayuno crónico puede afectar el cuerpo a largo plazo.

“Identificamos un cambio inducido por el ayuno en la migración de leucocitos que prolonga la vida útil de los monocitos y altera la susceptibilidad a la enfermedad en ratones -destacaron los autores del trabajo en la publicación de sus conclusiones-. Mostramos que el ayuno durante la fase activa indujo el rápido retorno de los monocitos de la sangre a la médula ósea”.

Los investigadores intentaron comprender mejor cómo el ayuno, desde un ayuno relativamente corto de unas pocas horas hasta un ayuno más severo de 24 horas, afecta el sistema inmunológico. El estudio consistió en separar dos grupos de ratones: uno desayunaba inmediatamente después de despertarse y el otro no lo hacía. A partir de esto se realizaron muestras de sangre cuando los ratones se despertaban, luego cuatro horas más tarde y ocho horas más tarde.

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Cuando examinaron los resultados había una clara diferencia entre ambos grupos. Específicamente, los investigadores vieron una diferencia en la cantidad de monocitos, que son glóbulos blancos que se producen en la médula ósea y viajan por el cuerpo, donde desempeñan muchas funciones críticas, desde combatir infecciones hasta enfermedades cardíacas y cáncer.

Filip Swirski es el autor principal del estudio, Ph.D., y director del Instituto de Investigación Cardiovascular en Icahn Mount Sinai, remarcó que “cada vez hay más conciencia de que el ayuno es saludable y, de hecho, existe abundante evidencia de los beneficios del ayuno”. “Nuestro estudio ofrece una advertencia, ya que sugiere que el ayuno también puede tener un costo que conlleva un riesgo para la salud -señaló-. Este es un estudio mecánico que profundiza en parte de la biología fundamental relevante para el ayuno. El estudio muestra que existe una conversación entre los sistemas nervioso e inmunológico”.

Este estudio es pionero en identificar la conexión entre el cerebro y las células inmunitarias llamadas monocitos durante el ayuno. Los investigadores descubrieron que ciertas áreas del cerebro regulan la respuesta de los monocitos durante el ayuno, lo que sugiere que el hambre desencadena una respuesta de estrés en el cerebro que provoca la migración de estas células blancas de la sangre desde la médula ósea hacia el torrente sanguíneo. Cuando se reintroduce la comida, los monocitos vuelven a la médula ósea.

“El estudio muestra que, por un lado, el ayuno reduce la cantidad de monocitos circulantes, lo que podría pensarse que es algo bueno, ya que estas células son componentes importantes de la inflamación. Por otro lado, la reintroducción de alimentos crea un aumento repentino de monocitos inundando de nuevo a la sangre, lo que puede ser problemático”, concluyó Swirski.

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