miércoles 10 de agosto de 2022 - Edición Nº1344

#DeTodoUnPoco

Lado B

A 28 años, una pregunta que sigue vigente: ¿Por qué volaron la AMIA?

¿Cómo fue el atentado? ¿Qué huellas dejó en la sociedad argentina? ¿Por qué no hay condena?



El 18 de julio de 1994, a las 9.53 de la mañana, un atentado terrorista destruyó el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina. Murieron 85 personas y hubo cientos de heridos.

Desde entonces, las víctimas fatales mueren todos los días: la impunidad en el caso implica que esas personas son asesinadas una y otra vez por el paso del tiempo sin justicia.

Se ha dicho muchas veces pero no está de más repetirlo: el atentado a la AMIA no fue un atentado a la comunidad judía, sino a toda la Argentina.

Las primeras pericias determinaron que la explosión se produjo mediante un coche bomba, una Renault Trafic blanca. El 25 de julio se encontró el motor de la camioneta entre los escombros. Había sido utilizada en último lugar por Carlos Telleldín, que fue detenido el día 27 y procesado un año después.

Las víctimas del atentado a la AMIA corresponden a situaciones muy distintas. Estaban quienes trabajaban en el edificio. También aquellas personas que estaban haciendo trámites. O las personas que trabajaban o vivían en los edificios cercanos.

En diciembre de 2020 el Tribunal Oral Federal N°3 absolvió a Carlos Telleldín, que había -sido el primero sospechoso de acondicionar y entregar el coche bomba que se usó en el ataque terrorista. No quedan acusados, no hay avances para saber quiénes fueron realmente los responsables.

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