viernes 20 de mayo de 2022 - Edición Nº1262

Notas de opinión

Opinión

"El Sueño de la Derecha: Un Mundo sin Sindicatos" por Omar Plaini

El senador provincial analiza en esta nota el discurso antisindical y asegura que "la prohibición de la negociación colectiva, su atomización y reducción a su más mínima expresión, siempre se dio en nuestro país durante los regímenes dictatoriales en sus diversas etapas".



La semana pasada el Diputado Martín Tetaz, Radical 4.0, ha dado a conocer a través de sus redes sociales un proyecto de ley de su autoría que denominó “para que las cuotas sindicales sean voluntarias” y que tuvo el acompañamiento de varios Diputados de Juntos por el Cambio.

Resulta evidente que el proyecto apunta a generar un impacto mediático, prueba de ello es la forma en que fue presentado en sociedad. Por lo demás, su contenido, falto de rigor jurídico, no profundiza en la normativa de las relaciones colectivas de trabajo, porque tanto las cuotas sindicales como la afiliación a las Asociaciones Sindicales de Trabajadores son la expresión de un acto libre y voluntario.

El contenido del proyecto de ley que lleva la firma del legislador porteño pretende que las cuotas convencionales o aportes convencionales deban contar, para su realización, con el expreso consentimiento del trabajador/a y con ese cometido se propone modificar el texto del actual artículo 9 de la Ley de Negociación Colectiva 14.250.

La falta de rigor jurídico lo lleva a omitir cuestiones nodales que hacen a la esencia del Derecho Sindical, el plexo normativo de esta materia, que está compuesto por las leyes de Asociaciones Sindicales, Negociación Colectiva y conflictos, funciona de manera articulada. Todo especialista en la disciplina lo sabe. El proyecto carece del más mínimo sentido sistémico.

Del mismo modo desconoce el “Modelo Sindical Argentino” en lo que hace a la negociación colectiva del sector privado, campo en el que se inscribe la norma que se pretende modificar. La ley de Negociación colectiva establece que los Convenios Colectivos de Trabajo se aplican en sus beneficios a la totalidad de los trabajadores/as sin distinción en cuanto a su afiliación. Nuestro sistema solidario de negociación colectiva dista mucho de los ejemplos que podemos encontrar en los países de la región donde, luego de años de políticas tendientes a la atomización sindical que acentúa las injusticias sociales, han comenzado la transición legislativa hacia modelos tutelares en materia de negociación colectiva, similares a los imperantes en los países denominados del primer mundo.

Nuestro Régimen de Asociaciones Sindicales ha demostrado ser el eje vertebrador de una sociedad mas justa. La propia OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos) ha demostrado el estrecho vínculo entre cobertura de la negociación colectiva e igualdad social.

Nuestro modelo de negociación colectiva y representación sindical fue producto del consenso de las dos fuerzas mayoritarias en 1987, durante el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín. Recuerdo la tarea de unidad Nacional de dos grandes hombres que por aquellos años encabezaban, como Presidente y Vicepresidente, la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado de la Nación Argentina, los Senadores Oraldo Britos (PJ-San Luis) y Luis Agustín Brasesco (UCR- Entre Ríos).

La avanzada contra los sindicatos, la prohibición de la negociación colectiva, su atomización y reducción a su más mínima expresión, siempre se dio en nuestro país durante los regímenes dictatoriales en sus diversas etapas. Además, fueron productos a la carta de los intentos antisindicales, resistidos por el conjunto del pueblo cuando los gobiernos neoliberales intentaron romper la protección constitucional a los trabajadores/as y sus organizaciones.

Un proyecto de esta naturaleza encuentra condiciones de posibilidad en un contexto nacional e internacional marcado por las consecuencias de la pandemia y los efectos derivados del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. La crisis desatada por estos acontecimientos golpea con fuerza al mundo del trabajo. Esta situación causa gran conmoción e incertidumbre en la sociedad y favorece que se filtren discursos cuya única finalidad es esmerilar la fortaleza del movimiento obrero organizado.

Siguiendo lo expresado por Julio Godio (Los Sindicatos en Argentina y el Mundo, Revista aulas y andamios) “El discurso antisindical, la mas de las veces velado, es parte de una estrategia permanente…”. Debemos recordar el axioma siempre presente en el capital concentrado “El mejor sindicato es el que no existe”.

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