miércoles 19 de enero de 2022 - Edición Nº1141

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Ingreso fiscal y dólares al Banco Central: la soja tuvo su máximo incremento desde el 2012

En diálogo con InfoMIBA, analistas señalaron que será un beneficio en términos fiscales para el Estado nacional.



El precio de la soja sobrepasó un límite que no conseguía desde el año 2012 y subió 1,08% (US$ 6,43), por lo que cerró en US$ 601,68 la tonelada en el mercado de Chicago. Así, llegó a casi el doble de su precio, impulsado por la demanda desde China y por cuestiones climáticas en las zonas productoras.

“Este incremento del precio representa un mejor ingreso fiscal para la Argentina, va a poner la soja a niveles que no se conseguían hace años y va a traer un refresco para las cuentas fiscales muy importante”, dijo a InfoMIBA el exdirector titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), Pedro Peretti.

Considerando la primera cotización del año, el precio de la soja subió 24,39%, al pasar de US$ 483,72 a US$601,68 al cierre de este martes. Comparado con el año pasado, el precio fue de US$315,59 la tonelada el 11 de mayo de 2020. Al cotejar con los valores actuales, el incremento en términos porcentuales fue de 92,1%.

“Esto implica una mejora en la competitividad y hay beneficios para el Estado desde el lado de las retenciones que entran por AFIP y la posibilidad de hacerse de dólares en el Banco Central, que tanto se necesitan”, marcó a este medio el economista y extitular de ARBA, Martín Di Bella.

Según Peretti, el salto tan grande del precio que no se veía desde 2012, “tiene que ver con la pandemia y con la recuperación de la demanda, con que China ralentiza o dinamiza su economía, porque gran parte de la soja exportada va para alimentar cerdos y aves en ese país, la demanda China es la que da fisonomía a la economía agraria argentina”.

“De sostenerse y mantenerse en el tiempo va a permitir que se mantenga el ingreso de dólares y podría perfilar la deuda con el FMI, creo que los beneficios son muchos. Ahora hay que lograr sostener el nivel de precios, porque tiene que alcanzar en los ingresos de la población y morigerar la inflación”, señaló Di Bella.

“Pero también va a traer coletazos en la inflación y en el precio de los productos en el mercado interno. La FAO, que hace un índice mundial de alimentos ya tiene por noveno mes consecutivo aumentos considerables de los alimentos en todo el mundo”, marcó Peretti.

Es decir que el aumento del precio de la soja (como también del maíz, el trigo y la carne en los mercados internacionales) puede traer aparejada como consecuencia negativa la repercusión sobre el precio de los alimentos.

“Ahora el país no tiene ningún filtro para amortiguar la importación de inflación que viene del aumento del precio internacional de los alimentos, va a haber que encontrar algún mecanismo de regulación de este tipo de impacto porque se van a ir los precios por las nubes”, marcó el especialista en agro.

Par el especialista, un modo de poder proteger a los alimentos de los incrementos es “construir una empresa testigo de alimentos como se pretendía hacer con Vicentín y armar una agencia de comercio interior y exterior de los alimentos para que el Estado regule inteligentemente”.

“La soja no es de alto consumo en Argentina, sí el maíz o el trigo, entonces ahí si hay que ejercer mecanismo de control porque actúan directamente sobre la canasta alimentaria del país. No veo un aumento de precios por ello, pero seguramente el tema venga por el lado de las retenciones, para el Estado es muy bueno esto porque va a mejorar la recaudación”, concluyó Di Bella.

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