martes 11 de mayo de 2021 - Edición Nº888

Provincia

Segunda Ola

Economistas bonaerenses del FdT proponen que el Gobierno Nacional priorice la cobertura social por sobre el equilibrio fiscal

El grupo de especialistas publicaron su tercer Informe de Coyuntura, en el que analizan el desempeño de la actividad durante el primer trimestre del año y las perspectivas de cara al proceso electoral.



En un nuevo documento, el grupo de técnicos y dirigentes del peronismo bonaerense destaca que no es aconsejable reducir el déficit fiscal en momentos en que el Estado debe obrar como multiplicador de la inversión y acelerador de la actividad. Además, plantean la necesidad de regular con mayor fortaleza el mercado de alimentos para cuidar el poder adquisitivo de la población. Finalmente, consideran que, a nivel mundial, los Estados deberán acentuar su intervención en la economía para impedir que se profundice la crisis de 2020.

El grupo de economistas, que trabaja en el Frente de Todos de la provincia de Buenos Aires, publicó su tercer Informe de Coyuntura, en el que analizan el desempeño de la actividad durante el primer trimestre del año y las perspectivas de cara al proceso electoral, en el marco de la segunda ola de la pandemia del coronavirus.

El equipo está conformado por el ex viceministro de Economía de la Nación y actual secretario administrativo del Senado provincial, Roberto Feletti; el ex senador de la provincia de Buenos Aires y actual director General de Planificación Estratégica de la Cámara alta bonaerense, Juan Manuel Pignocco; el ex titular de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA), Martín Di Bella; el ex director Nacional de Programación Económica del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación, Horacio Rovelli, el contador Diego Perrella y la Dra. Érica Pinto.

Los autores remarcan que el adelantamiento de la segunda ola de la pandemia-del invierno al otoño-complicó el escenario, ya que la curva de contagios en la Argentina aumentó dos veces y media durante el mes de abril, lo que disparó la ocupación de camas y el número de personas fallecidas.Así, el país se encuentra en una situación menos sólida de lo esperado para enfrentar el embate, tanto en el plano sanitario como el económico.

Además, el documento traza un análisis comparativo sobre el impacto de la pandemia en las tres principales economías de la región –Argentina, Brasil y México-, lo que arroja una fuerte contracción el PIB de las tres naciones, alcanzando niveles inéditos respecto de sus propias historias económicas. A partir de ese diagnóstico, los y las economistas remarcan que “el Estado deberá acentuar su intervención en la economía y en la sociedad para impedir que se profundice el daño del año 2020”.

Al momento de evaluar el desempeño macroeconómico de la Argentina, el análisis se focaliza en la política fiscal seguida por el Gobierno Nacional, en el entendimiento que el anticipo de la llegada de la segunda ola va a tensar aún más el precario estado presupuestario existente al inicio del corriente año.  La fragilidad de la situación reconoce su origen en “los desmadres del Gobierno de Cambiemos y el azote de la pandemia”, lo que arroja como consecuencia “un lustro de catástrofe”.

En efecto, el texto resalta que a finales de 2019 “la Argentina arrastraba un contexto económico marcado por un tipo de cambio inestable, un descenso del PIB del 2,1% y de la inversión bruta fija del 16% con respecto al año 2018”. A eso debe sumares que, en el ciclo 2015-2019,“se acumularon U$S 105.000 millones nuevos de incremento de la deuda pública en moneda extranjera, correspondiendo U$S 60.000 millones a créditos contraídos en el mercado internacional y U$S 45.000 proporcionados por el FMI en el lapso 2018-2019”. Además, “la fuga de capitales, que alcanzó en el gobierno macrista los U$S 86.000 millones,impidió cualquier esquema de ordenamiento macroeconómico”.

A la hora de sopesar las alternativas para dejar ese escenario atrás, los firmantes del documento enfatizan que, contra lo que indica la ortodoxia liberal, “el equilibrio del sector externo es prioritario al del sector público”. Es decir, “una acumulación de divisas relevante en el Banco Central solventa una brecha fiscal por más tiempo” y, en ese sentido,“hubiera sido deseable contemplar dos aspectos necesarios para mejorar las cuentas externas: Restablecer el Decreto Nro. 2581⁄1964 que derogó el gobierno de Cambiemos, lo cual hubiera obligado a los exportadores a liquidar en plazos perentorios sus operaciones”y, por otra parte, “facilitar al Estado para administrar la renta extraordinaria, permitiendo que el flujo de dólares hacia el Tesoro fortaleciera en simultáneo las cuentas externas y públicas”.

Lamentablemente, esto no fue contemplado en la Ley Nro. 27.541 (De Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el marco de la Emergencia Pública), sancionada a fines de 2019, que “establece límites concretos a las facultades para administrar el flujo de renta primaria, sobre todo la de origen agropecuario”.

Ahora bien, a poco de iniciar el camino de recomposición del equilibrio fiscal planteado por el ministro Martín Guzmán a inicios de 2020, “la irrupción de la pandemia agravó la situación, debido al descenso del nivel de actividad y el ascenso en los niveles de gasto público orientado a asistir a la población”. Como contraparte, “el acuerdo alcanzado con los acreedores privados de la deuda externa pública nacional permitió reprogramar hasta el 2025 los vencimientos de capital más voluminosos y aliviar el peso de los intereses”.

Sin embargo, queda por resolver la forma de pago al FMI, a quien le estamos abonando los intereses (en torno a los U$S 300 millones por trimestre), pero – en función de lo acordado por el gobierno de Cambiemos-ahora debe comenzar a cancelarse el capital, cuya primera cuota vence el 30 de septiembre de 2021. Al respecto, el documento explica que “el vencimiento de capital de la deuda con el FMI para este año 2021 asciende a U$S 3.614,5 millones de dólares, más unos U$S 1.200 millones de intereses, lo que conforma un monto de U$S 5.814,5 millones”. Pero el problema“se convierte en sideral en el año 2022, cuando hay que pagar U$S 17.860 millones de capital más los intereses”.

A pesar de este escenario gravoso en el futuro inmediato, el informe reconoce que “el primer trimestre del año 2021 revela la paulatina recuperación de la economía, que se refleja en el aumento de los ingresos totales en términos reales y una evolución del gasto por debajo del crecimiento de la recaudación”.

En esa línea, al momento de describir la estrategia del equipo económico, los autores opinan que “la política seguida por el gobierno apunta a cerrar la brecha fiscal, manteniendo la tasa real de crecimiento de la recaudación por encima del gasto y disminuyendo paulatinamente el déficit a financiar”. No obstante, “la llegada anticipada de la segunda ola puede frustrar este recorrido, porque nuevamente las exigencias de intervención estatal para amortiguar sus efectos aumentarán”.

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