lunes 19 de abril de 2021 - Edición Nº866

País

CONO SUR

Uruguay y Brasil pagan las consecuencias de la falta de acción ante la segunda ola

Pese a la avanzada vacunación que lleva el país oriental, se transformó en la nación del mundo con mayor cantidad de contagios por millón de habitantes. En Brasil, las proyecciones prevén 600 mil muertos para junio.



La región del Cono Sur atraviesa una situación sanitaria más que compleja con el avance sin freno de la segunda ola de la pandemia del Coronavirus, y Brasil, Uruguay y Chile son los países más comprometidos, en especial por la falta de responsabilidad de sus presidentes.

En el caso de Uruguay, el supuesto caso de éxito en la región en manejo de la pandemia, dio un giro de 180 grados cuando reportó 3.855 casos de coronavirus y se convirtió en el país del mundo con más contagios nuevos por millón de habitantes.

Así, el país vecino registró en nuevo récord de casos diarios y llegó a superar los 117 mil positivos desde que comenzó la pandemia, según el informe diario del Sistema Nacional de Emergencia.

Además, el informe diario de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva resaltó en los últimos días que hay 615 camas ocupadas de 872 en funciones, lo que representa un 70,5% del total.

Pese a tener un gran ritmo de vacunación, con más de 800 mil dosis aplicadas, el presidente liberal, Luis Lacalle Pou, decidió no avanzar con las restricciones e incluso decidió que no haya ningún reparo ante el desarrollo de la “Semana del Turismo”, que coincide con la semana santa en ese país.

El cuadro de Brasil viene de mal en peor desde hace meses, pero en los últimos dos se agravó el cuadro de situación, sobre todo con la circulación de la nueva cepa del virus, originada en la región de Manaos, en ese país.

Mientras las cifras de contagiados y fallecidos sigue creciendo, un equipo de investigación del Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, estimó que en solo dos meses la cifra de fallecidos podría llegar a 600.000.

El drama que vive el mundo parece tener su concentración en el país vecino, donde solo en el mes de marzo fallecieron más de 66.000 personas, más que el total de los decesos en Argentina en lo que va de la crisis sanitaria, y se estima que en abril podría llegar a ser 100.000 los muertos.

En tanto, las vidas de los ciudadanos siguen corriendo riesgos y el total de infectados desde el inicio de la pandemia supera los 13 millones, detectándose casi 40 mil por día, según la recopilación de los reportes estatales.

A ello se suma la falta de responsabilidad del presidente, Jair Bolsonaro, quien desalentó las medidas restrictivas desde el comienzo e incluso subestimó los efectos del virus en la población, pese a que él mismo atravesó la enfermedad.

En el caso de Chile, pese al avance de la vacunación, con el aumento de contagios, fallecimientos y la tensión sobre los hospitales, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, se vio entre la espada y la pared para declarar una nueva cuarentena que alcanza a 19 millones de personas.

Así, las “medidas de excepción”, que fueron anunciadas desde el primer día de este mes, incluyen el cierre total de las fronteras aéreas y el refuerzo de las terrestres durante 30 días, además de la obligatoriedad de un PCR negativo a los choferes de camiones que lleguen de afuera.

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