viernes 28 de enero de 2022 - Edición Nº1150

Provincia

Medio Ambiente

El 86% de la basura de las playas bonaerenses corresponde a residuos plásticos

Los datos se desprenden de un censo realizado en el partido de La Costa, encabezado por la Fundación Mundo Marino y otras organizaciones medioambientales.



El problema de la basura no es una novedad, mucho menos para las organizaciones medioambientales que desde hace tiempo trabajan en la difícil tarea de concientizar a la población acerca del estado crítico en el que está el planeta. Por eso, desde hace cinco años, la Fundación Mundo Marino realiza un ranking de residuos en las playas de la provincia de Buenos Aires, para categorizar y definir de qué modo poder avanzar en esta lucha contrarreloj por revertir los altos índices de contaminación que muestra el mundo.

El pasado 29 de septiembre, dicha entidad junto con otras organizaciones realizaron una jornada de limpieza en las playas de San Clemente, Las Toninas, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Costa del Este, San Bernardo y Mar de Ajó. Como parte de la actividad se realizó el censo correspondiente a este año, con el apoyo de la Municipalidad de La Costa, que arrojó como resultado la recolección de 9.953 residuos en un área de 56.900 metros cuadrados.

El 86% de estos residuos fueron plásticos, mientras que el vidrio, metales, papel y cartón –entre otros-, representaron el 14% restante de lo recolectado.

En la categoría “plásticos”, los cinco residuos más encontrados fueron: colillas de cigarrillo (30,1%), fragmentos plásticos (16.3%), envoltorios plásticos como nylon y celofán, entre otros, (10.3%), bolsas (9.3%) y tapitas plásticas (6.8%).

Sobre el residuo más encontrado, las colillas de cigarrillos, algunos informes sostienen que cada colilla puede contaminar entre 8 y 10 litros de agua del mar y hasta 50 litros si se trata de agua dulce. Solamente en el censo y limpieza de este año se registraron más de 2500 colillas. Este residuo está compuesto principalmente por acetato de celulosa, un material no biodegradable encargado de absorber las sustancias tóxicas del humo de tabaco, y que puede tardar hasta 10 años en descomponerse.

En diálogo con InfoMIBA Karina Álvarez, bióloga y responsable de Conservación de la Fundación Mundo Marino, informó que “venimos teniendo una estadística del tipo de basura que hay, clasificándola y la cantidad que hay, para tener datos concretos al momento de poder pensar en una presentación para hacer a nivel municipal”.

“Hay que apelar a la conciencia de los ciudadanos, cada uno es responsable de la basura que genera. Cuando empezamos el ítem principal eran las bolsas o restos de plásticos, a medida que fueron saliendo resoluciones y campañas para prohibir el uso de sorbete, por ejemplo, se fue modificando la tabla. La colilla de cigarrillo que estaba en cuarto lugar ahora es el que más abunda en la playa. Por un lado nos está indicando que todas las campañas para disminuir el uso de plástico, han tenido cierto impacto. Esto nos permite enforcarnos ahora en hacer campañas para concientizar en cuánto contamina la colilla de cigarrillo, para que no la tiren a la calle, para evitar eso que produce. La colilla va concentrando el arsénico, el plomo, nicotina y todos los químicos que contiene en su proceso de elaboración”, añadió.

Y alertó: “buscamos prevenir que esa colilla legue al mar contaminando el agua y las napas de La Costa. La mayoría de la población se abastece de esa agua y las colillas en la arena van filtrando hasta contaminar las napas”.

 

¿Qué sucede con el plástico?

 

La responsable de Conservación de la Fundación Mundo Marino considera que “desde la década del '50 que comenzó a utilizarse el plástico se viene acumulando, formando islas en el océano y en todo el cuerpo del agua. Está prácticamente en todas las cosas, pero podemos reducirlo. Todo lo que podamos hacerlo ya estamos ayudando”.

En ese sentido explicó que “los animales que llegan al centro de rehabilitación de la Fundación Mundo Marino son un testigo de lo que está pasando en el mar, porque aunque en el mar argentino no se vea una isla de plástico, los animales que llegan evidencian que hay, porque en su intestino y estómago presentan plástico”.

“El problema es que el plástico muchas veces no se ve al ojo humano por el tamaño, sin embargo eso lo van ingiriendo los animales. El 90% de las tortugas marinas que ingresan al centro o encontramos muertas en playa presentan algún plástico en el tracto digestivo, el 30% de las franciscanas -delfín emblemático de la provincia de Buenos Aires- presentan plástico en el estómago; lo mismo las aves, que también terminan enredadas en las patas o el pico; en los peces es cada vez más común encontrarlos atravesados por precintos de plástico que los terminan estrangulando. Lo mismo pasa con los lobos marinos que se enganchan con restos de redes que quedan flotando en el mar. Hoy en día prácticamente en todas las especies encontramos animales que sufren las consecuencias del plástico que se acumula desde la década del ‘50”, aseveró.

Según la especialista la concientización es una de las herramientas principales para poder avanzar en esta lucha por revertir esta situación. Al respecto consideró que “la gente quizás no toma conciencia que lo único que estamos haciendo en el planeta es acumular plástico, porque el tiempo de degradación es entre 100 y 150 años en el caso de los que menos tardan en degradarse, y recién llevamos 70 años usándolos. Hay un porcentaje muy bajo del material que se recicla, siendo que puede ser reciclado y tratado. Pero no se logra que todo ese plástico llegue al circuito de reciclado porque la gente lo sigue descartando”.

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