viernes 06 de diciembre de 2019 - Edición Nº1352

País | 12 nov 2019

Contrapuntos

Mauricio Macri no habló de golpe Estado en Bolivia y crece la interna en Juntos por el Cambio

Desde el Gobierno nacional señalaron que no habló de golpe de Estado y dividió las aguas en el oficialismo, debido a que la UCR tiene una postura opuesta al considerar que sí, se alteró el orden democrático al igual que lo calificó Susana Malcorra, ex canciller argentina.


Por primera vez el presidente Mauricio Macri se refirió a la actual crisis institucional que atraviesa Bolivia y no habló de golpe de Estado. En contrapartida, a través de un comunicado, la Unión Cívica Radical sí calificó al hecho como un “golpe de Estado” producido “en medio de un clima de agitación”, y consideró que se debe “cuidar a la democracia”.

“Quiero dejar claro que repudiamos la violencia de cualquier tipo y bajo cualquier circunstancia. Nosotros creemos en el diálogo como único método de salida de cualquier crisis que pueda tener una Nación. Entendemos que las elecciones son la mejor manera de trasparentar la voluntad del pueblo boliviano y que sus mecanismos previstos en su constitución son los que van a permitir resolver esta cuestión”, señaló el Presidente este martes al encabezar una jornada organizada por el Cuerpo de Abogados del Estado, en la que repudió la violencia y pidió una salida democrática a través de elecciones libres y justas.

Y agregó: “Y como establece la Carta democrática Interamericana de la OEA, cuyos principios reafirmamos, la celebración de elecciones libres y justas son esenciales para la democracia. Por eso vamos a trabajar siempre para una región en paz con instituciones fuertes e independientes que renuncien a la violencia y consoliden la unidad de los pueblos. Esperamos que rápidamente puedan convocar nuevamente a elecciones”.

La posición nacional fue anticipada por el canciller Jorge Faurie durante una conferencia de prensa brindada el lunes en Casa Rosada, quien luego dio más detalles en una entrevista en La Red. Según el comunicado, el radicalismo lamentó la "sucesión de hechos preocupantes" que ocurren en Bolivia, "entre ellas, la renuncia del Presidente Evo Morales, en medio de un clima de agitación".

“América Latina está viviendo jornadas particularmente convulsas. Hoy recibimos noticias de Bolivia, que dan cuenta de una sucesión de hechos preocupantes. Entre ellas, la renuncia del Presidente Evo Morales, en medio de un clima de agitación.

El continente necesita recuperar la normalidad institucional, en base a una observancia estricta de los procesos electorales.

No es justo someter a las sociedades al agobio, por una vocación de perpetuidad ilegal. Las autoridades electas en cada comicio deben gozar de la legitimidad que da la limpieza en dichos procesos”, reza el comunicado del frente encabezado por el gobernador saliente de Mendoza Alfredo Cornejo.

Por su parte, en declaraciones radiales, Susana Malcorra, predecesora de Faurie, planteó otra mirada sobre la situación y se mostró más cercana a la postura definida por la UCR: “Hay tres elementos objetivos que hay que evaluar. Primero, que se haya interrumpido el mandato de un presidente democráticamente electo. El procedimiento por el que se interrumpió [el mandato] no es el establecido constitucionalmente, es decir, a través del Congreso".

Y continuó: “Eso no fue así. Él [por Morales] renunció ante una sugerencia por parte de las Fuerzas Armadas. Y la tercera [condición] es que las fuerzas armadas tuvieron un rol importante en ese desenlace. Cuando uno puede decir estas tres cosas, sí se puede considerar esto un golpe de Estado”.

En esa línea, Faurie había asegurado que Bolivia está en un “impasse” y afirmó: “No están los elementos para describir esto como un golpe de Estado”.

“Que esto se diera en un contexto muy complejo donde hay cuestiones que se pueden poner sobre la mesa como motores que llevaron a la expresión de la gente en las calles, no quita que uno adjetivamente tenga que hablar como golpe de Estado y así lo considero”, retrucó Malcorra.

En tanto, desde el PRO, el único que se diferenció del Gobierno fue el diputado nacional Daniel Lipovetzky, quien fue uno de los primeros en fijar su posición. “No coincido con el comunicado de Cancillería. La posición tiene que ser muy clara de que esto fue un Golpe de Estado y hay que repudiarlo. No puede haber grises”, sintetizó.

Otra diputada que se alejó de la línea del gobierno fue Karina Banfi, quien expreso que "la defensa de la democracia no tiene zona geográfica, ni partido político. Así como repudio todos los días la dictadura de Maduro en Venezuela repudiaré cualquier desorden institucional, fraude o golpe militar que exista".

 

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