La ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas (pyme) registraron una contracción interanual del 0,6% en marzo, medida a precios constantes. Esta caída se suma a la tendencia negativa del sector, que también experimentó un descenso del 0,4% en comparación con febrero.
Según el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las perspectivas para el año son inciertas, con un 48% de los consultados esperando que los niveles de ventas se mantengan, mientras que un 39,7% prevé una mejora y un 12,4% anticipa un retroceso.
La evaluación por sectores muestra que cinco de los siete rubros relevados registraron caídas. Los más afectados fueron Perfumería (-9,8%) y Bazar, decoración, textiles de hogar y muebles (-8,3%). En contraste, Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción creció un 2%, mientras que Farmacia marcó un alza del 1,1% interanual.
El inicio escolar dinamizó el gasto específico en algunos sectores, pero la pérdida de poder adquisitivo y el alza de los costos operativos afectaron al volumen general. La dependencia del financiamiento bancario y la baja predisposición a invertir definieron un escenario de marcada cautela operativa.
La CAME también dio inicio al seguimiento de comercios con operatividad mixta para evaluar el desempeño de las ventas digitales. El relevamiento actual incluye locales que complementan sus puntos de venta físicos con canales de comercialización online.
Según el informe, se entiende por venta electrónica toda transacción comercial en la cual el pedido del producto o servicio es realizado por el cliente a través de un medio digital. El criterio determinante es el canal por el cual se realiza el pedido, no el medio de pago ni la modalidad de entrega.
La adopción de esta metodología permite desglosar el comportamiento de las transacciones generadas específicamente en el entorno virtual. La CAME adoptó las definiciones y los lineamientos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En resumen, las ventas minoristas pyme enfrentan un panorama desafiante, con caídas en varios sectores y una gran incertidumbre sobre el futuro. La cautela operativa y la dependencia del financiamiento bancario son algunos de los desafíos que deben enfrentar las empresas en este contexto.