La empresa de calzado John Foos, fundada en la década del 80, comunicó a sus trabajadores que a fines de abril cesará por completo la producción en su planta ubicada en Beccar, partido de San Isidro. La decisión implica el cierre del área productiva y deja en riesgo más de 50 puestos de trabajo, en un contexto marcado por la reconversión del negocio hacia la importación de calzado terminado desde China.
Según relataron los empleados, la firma mantendría únicamente algunas funciones administrativas, mientras abandona definitivamente la fabricación local. “Nos dijeron que a finales de abril se deja de producir completamente. Van a quedar algunas personas en administración, pero lo que es producción se termina”, señalaron trabajadores al medio QuéPasa.
El giro en la estrategia empresarial no es nuevo, pero sí más drástico. En los últimos años, la compañía ya había reducido progresivamente su actividad industrial: pasó de producir íntegramente en el país a importar partes desde Asia para ensamblarlas en Argentina. Ahora, con la apertura de importaciones impulsada por el gobierno nacional, la empresa avanzaría un paso más y comenzaría a comercializar productos terminados provenientes del exterior.
“La marca va a seguir, pero no se fabrica más acá. Quieren pagar menos de lo que corresponde para liquidar a la gente y seguir el negocio trayendo los contenedores de China”, denunciaron operarios a Zona Norte Diario Online.
El proceso de achicamiento de la planta viene de arrastre. A fines de 2023, la fábrica contaba con unos 400 trabajadores. En apenas dos años, esa cifra se redujo a poco más de 50, a través de un esquema de desvinculaciones progresivas: primero mediante la no renovación de contratos y luego con acuerdos individuales.
Ahora, en la etapa final del cierre, los trabajadores denuncian que la empresa ofrece indemnizaciones por debajo de lo que establece la ley. “Nos ofrecieron un 60%, después lo subieron a 65%, y hasta un 70% en cuotas”, afirmaron. Algunos empleados, incluso con décadas de antigüedad, advierten que están siendo presionados para aceptar esos términos.
De acuerdo a lo publicado por medios de la zona norte, la firma buscaría ampararse en argumentos vinculados a la crisis económica para justificar el recorte en las indemnizaciones. En paralelo, también habría anticipado la posible presentación de un concurso de acreedores, lo que, según los trabajadores, funciona como elemento de presión adicional en las negociaciones.
“Nos informaron que van a presentar un concurso y que vamos a quedar metidos en ese problema judicial”, señalaron. “La gente está firmando arreglos que no le convienen y que no corresponden”.
El cierre de la producción local de John Foos no solo implica la pérdida directa de empleos, sino que también vuelve a poner en discusión el impacto de la apertura importadora sobre la industria nacional. Una marca emblemática que supo producir hasta 10.000 pares diarios en el país ahora se reconvierte en importadora, en un escenario donde el costo lo vuelven a pagar los trabajadores.