En un contexto donde el acceso a la salud sigue dependiendo, demasiadas veces, del bolsillo, la diputada bonaerense María Alejandra Lordén reflotó un proyecto de ley que propone la creación de un boleto gratuito para pacientes oncológicos en la provincia de Buenos Aires. La iniciativa busca garantizar la continuidad de los tratamientos médicos, muchas veces interrumpidos por dificultades económicas vinculadas al traslado.
La propuesta no es nueva. Había sido presentada originalmente en junio de 2020, pero perdió estado parlamentario. Ahora, en medio de un escenario social más deteriorado y con mayores dificultades de acceso, vuelve a instalarse en la agenda legislativa con un objetivo concreto: eliminar una barrera básica pero determinante.
“Buscamos romper con una de las barreras que encuentran los pacientes oncológicos a la hora de cumplimentar con el cronograma de tratamientos: los costos del pasaje en colectivos urbano e interurbanos”, explicó Lordén, al fundamentar el proyecto.
El trasfondo es más serio de lo que algunos despachos parecen admitir. El cáncer sigue siendo la segunda causa de muerte en Argentina, solo por detrás de las enfermedades cardiovasculares. Según datos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), el país registra una incidencia de 218 casos cada 100.000 habitantes, ubicándose en una franja media-alta a nivel global.
En ese marco, la legisladora subrayó que el abordaje de la enfermedad requiere un enfoque integral y continuo, que incluye desde la prevención hasta los cuidados paliativos. Pero en la práctica, ese “continuo” suele romperse por cuestiones mucho más terrenales: llegar o no llegar al turno médico.
Ahí es donde aparece el problema estructural. Si bien algunos municipios ofrecen servicios de traslado, estos no siempre alcanzan. Las limitaciones logísticas, los turnos no programados y la demanda creciente generan que muchos pacientes queden librados a su propia capacidad económica para sostener el tratamiento.
Frente a esa situación, el proyecto propone que el boleto gratuito alcance tanto a los pacientes oncológicos como a sus acompañantes, mediante la presentación de una constancia médica de diagnóstico y domicilio. La medida apunta a garantizar algo bastante elemental, pero aparentemente no tan fácil de asegurar: que las personas puedan llegar a tratarse.
“Las claves para mejorar la tasa de sobrevida son la detección y el diagnóstico adecuado, el tratamiento adecuado y los controles periódicos”, remarcó Lordén.
En paralelo, la iniciativa se inscribe en una discusión más amplia sobre accesibilidad en salud, donde el transporte aparece como un factor crítico pero históricamente subestimado. Porque sí, el sistema puede tener médicos, hospitales y medicamentos… pero si el paciente no puede pagar el viaje, todo lo demás queda en teoría.