La discusión por la reforma electoral en la provincia de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo de tensión política, esta vez protagonizado por La Libertad Avanza (LLA) y la Unión Cívica Radical (UCR). El diputado nacional Sebastián Pareja, referente libertario en territorio bonaerense, salió al cruce del radicalismo por impulsar el debate sobre la Boleta Única de Papel y acusó a ese espacio de intentar “subirse” a una agenda que el oficialismo libertario busca capitalizar.
El cruce no es casual ni aislado. En los últimos días, sectores de la UCR comenzaron a mover piezas para ampliar la discusión sobre una eventual reforma política en la provincia, incorporando no solo la Boleta Única sino también aspectos como el financiamiento partidario, el funcionamiento de las PASO y el calendario electoral de cara a 2027.
Desde el entorno de Pareja interpretaron ese avance como una disputa directa por la centralidad opositora en un tema que LLA viene impulsando desde 2024. De hecho, el espacio libertario reflotó este año en la Legislatura bonaerense un proyecto para implementar la Boleta Única en elecciones provinciales, intentando consolidar esa bandera como propia.
Pero el trasfondo excede largamente la cuestión técnica. La discusión sobre el instrumento de votación funciona como un vehículo para una disputa más profunda: quién lidera la agenda de cambios dentro de la oposición. En ese terreno, la Boleta Única aparece como símbolo de modernización institucional, una bandera con buena recepción pública que distintos sectores buscan apropiarse.
El contexto nacional también empuja el debate. Tras su implementación en las elecciones legislativas de 2025, la Boleta Única se instaló como uno de los cambios estructurales que varios espacios pretenden trasladar a las provincias. En Buenos Aires, el tema adquiere mayor peso por la complejidad histórica de su sistema electoral y por la presión política para simplificarlo.
Sin embargo, el radicalismo intenta ampliar el foco. La propuesta que circula en ese espacio apunta a discutir un paquete integral de reformas que ordene el sistema electoral antes del próximo turno gubernamental. Allí entra en juego otro factor clave: el calendario electoral y la posibilidad de repetir el desdoblamiento de comicios, como ocurrió en 2025 bajo la gestión de Axel Kicillof.
Ese antecedente dejó huella. La separación entre elecciones provinciales y nacionales no solo alteró estrategias partidarias, sino que abrió un debate de fondo sobre la autonomía política del distrito más importante del país. Y, como suele pasar, cuando hay poder en juego, nadie discute solo reglas: todos discuten posiciones.
En la Legislatura bonaerense, mientras tanto, el panorama sigue abierto. La Libertad Avanza necesita acuerdos para avanzar con una reforma de esta magnitud, la UCR busca incidir en el diseño de las nuevas reglas y el peronismo atraviesa sus propias tensiones internas, lo que complica cualquier consenso inmediato.