Las empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) informaron que desde este miércoles 1° de abril van a reducir su frecuencia debido al aumento en los precios del combustible. La medida se puede revertir, aclararon, siempre y cuando el Gobierno y la Provincia den respuestas ante la falta de recursos.
La decisión alcanza tanto a las líneas nacionales como provinciales, y va a afectar directamente a todas las personas que utilizan el transporte diariamente para moverse. Incluso compañías grandes como el grupo DOTA adhieren a la medida.
Su director, Marcelo Pasciuto, confirmó a C5N la resolución que tomarán las empresas a partir de este miércoles. "El combustible se fue de $1.300 pesos que pagábamos los primeros días de marzo a $1.958 hoy", explicó.
En un comunicado conjunto, cuatro cámaras empresarias explicaron que no pueden mantener la frecuencia habitual de los servicios porque el aumento del combustible fue muy fuerte y, sin ese insumo básico, el servicio no se puede sostener.
Debido al aumento del precio del gasoil, que no ha sido compensado por el Estado nacional, desde este miércoles se reducirán las frecuencias de los colectivos.
"Estamos en una situación límite, imposible de manejar: con los recursos disponibles no alcanza para cubrir las necesidades. Además, debemos afrontar el pago de sueldos este jueves, cuarto día hábil del mes", explicó Pasciuto.
Añadió que la reducción de frecuencias es una medida forzada que puede ser revertida únicamente si las autoridades del Gobierno nacional y de la Provincia de Buenos Aires convocan "mañana mismo" a una mesa de diálogo para abordar el problema.
El ajuste significará que habrá menos colectivos circulando, lo que puede provocar esperas más largas, especialmente en las horas de mayor demanda, y generar dificultades para quienes necesitan viajar por trabajo, estudio o cuestiones de salud.
Las líneas que se verán afectadas son aquellas bajo jurisdicción nacional y provincial. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) reconoció los mayores costos, por lo que las líneas que dependen de la Capital Federal deberían funcionar con normalidad.
La situación genera preocupación entre los usuarios, que se enfrentan a la posibilidad de tener que esperar más tiempo por un colectivo o buscar alternativas de transporte.