La pobreza en Argentina experimentó una baja significativa en el segundo semestre de 2025, alcanzando al 28,2% de la población en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares. Este dato representa una disminución respecto del 31,6% registrado en el primer semestre del mismo año y se ubica en el nivel más bajo desde el primer semestre de 2018, durante la gestión de Mauricio Macri, cuando se ubicó en 27,3%.
La medición se realiza sobre ingresos de los hogares en relación con el costo de la canasta básica total. Al trazarse la proyección nacional, se estima que la pobreza afectó a 13,5 millones de personas en el cierre del año pasado. Este dato refleja una mejora en la situación económica de la población, aunque aún hay un largo camino por recorrer para erradicar la pobreza en el país.
Dentro de ese total, también se mide la indigencia —personas cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la canasta básica alimentaria—: tres millones de argentinos se encontraron en situación de indigencia a fines de 2025. La indigencia es un problema grave que requiere atención inmediata, ya que afecta a los sectores más vulnerables de la sociedad.
La baja en la pobreza es un dato alentador, pero es importante analizar las causas detrás de esta tendencia. ¿Se debe a una mejora en la economía o a políticas específicas implementadas por el gobierno? ¿Cómo se puede sostener esta tendencia en el tiempo?
Es fundamental que el gobierno y los sectores involucrados trabajen en conjunto para abordar la pobreza y la indigencia de manera efectiva. Esto incluye implementar políticas públicas que promuevan la creación de empleo, el aumento de la productividad y la mejora de la calidad de vida de los sectores más vulnerables.
La lucha contra la pobreza es un desafío que requiere compromiso y acción conjunta de todos los sectores de la sociedad. Es importante seguir monitoreando la situación y ajustar las políticas públicas para asegurar que la tendencia a la baja en la pobreza se sostenga en el tiempo.