A 50 años del golpe de Estado de 1976, la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires inauguró un espacio de “Libros por la Memoria”, en el marco de las actividades por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. La iniciativa apunta a algo aparentemente simple pero cada vez más necesario: que los materiales sobre Derechos Humanos no queden juntando polvo, sino circulando, incomodando y, con suerte, enseñando.
El acto se realizó en el SUM “Madres y Abuelas de Plaza de Mayo” de la sede central en La Plata y fue encabezado por el defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino. Participaron además referentes históricos y actuales del campo de los Derechos Humanos, como Matías Moreno, subsecretario de Derechos Humanos bonaerense y fundador de H.I.J.O.S. La Plata; Norberto Liwski, presidente de CODESEDH; Sandra Raggio, directora de Áreas de la Comisión Provincial por la Memoria; y Guillermo Mazars, responsable del área de Identidad de la Defensoría.
Durante la charla, que reunió tanto a asistentes presenciales como a más de 70 delegados y delegadas conectados de manera virtual, se abordaron los efectos persistentes del terrorismo de Estado y los desafíos actuales en materia de derechos. Porque, sorpresa, medio siglo no alcanzó para cerrar del todo algunas discusiones.
En ese sentido, Lorenzino fue bastante directo: “Hay discusiones que pensábamos saldadas y no lo están, por eso hay que redoblar los esfuerzos para levantar las banderas de lo que creemos”. Traducido al idioma real: la memoria no es un capítulo terminado, sino un terreno en disputa permanente.
El nuevo espacio de Libros por la Memoria nace justamente en esa lógica. Se trata de un ámbito destinado a la consulta, lectura y circulación de textos vinculados a las luchas sociales, la historia reciente y los Derechos Humanos. No es casualidad ni capricho institucional: responde a un pedido concreto de Estela de Carlotto en su última visita a la Defensoría, lo que le agrega un peso simbólico difícil de ignorar.
La propuesta busca instalar dentro del organismo un punto de encuentro entre formación y reflexión, donde la memoria no sea solo conmemoración sino práctica cotidiana. Una especie de antídoto contra el olvido selectivo, ese deporte bastante popular en ciertos sectores.
Con esta inauguración y el conversatorio, la Defensoría suma una nueva herramienta en el marco de la Semana de la Memoria, reforzando su rol institucional en la promoción de estos valores. “Desde la Defensoría vamos a seguir siendo voceros de estos valores”, aseguró Lorenzino.