La iniciativa, encabezada por el diputado provincial Andrés De Leo junto a Luciano Bugallo y Romina Braga, propone eliminar la obligatoriedad del sufragio en las elecciones primarias, sin suprimir el sistema. “El ciudadano no estará obligado a concurrir a las PASO”, sostuvo De Leo, quien planteó la necesidad de “revisar” el mecanismo para que cumpla su objetivo original sin generar “confusión ni desgaste”.
El proyecto ingresó formalmente a la Honorable Cámara de Diputados bonaerense el 26 de marzo de 2026, bajo el expediente D-1015/26-27, y propone modificaciones sobre la Ley N° 14.086 que regula el régimen de elecciones primarias .
Uno de los puntos centrales de la iniciativa establece que las elecciones primarias sólo se realizarán cuando existan al menos dos listas internas dentro de un mismo espacio político. En otras palabras: si hay lista única, no hay PASO.
El texto es bastante claro en ese sentido. Según el artículo 1 del proyecto, sólo podrán participar de las primarias aquellos espacios que tengan “dos o más listas de precandidatos para una misma categoría” . Esto apunta directamente a una crítica bastante repetida en la política argentina: elecciones primarias sin internas reales que terminan siendo una especie de simulacro caro.
El corazón político del proyecto está en la eliminación del carácter obligatorio del voto en las primarias. La propuesta sostiene que la participación debe ser voluntaria, bajo el argumento de que las PASO no definen cargos públicos sino candidaturas.
En los fundamentos del proyecto, se plantea que obligar a toda la ciudadanía a participar en procesos sin competencia efectiva “configura una carga que carece de justificación suficiente” .
Además, se apela al principio de libertad política: el derecho a votar, pero también el derecho a no hacerlo cuando la instancia no resulta decisiva. Una idea que, en la teoría suena elegante… y en la práctica abre un lindo debate sobre participación democrática y desinterés electoral. Spoiler: no siempre van de la mano.
Otro de los argumentos fuertes del proyecto es el económico. La Coalición Cívica pone el foco en el costo de organizar elecciones primarias obligatorias cuando no hay competencia real.
Según se detalla en el texto, el despliegue de las PASO implica un gasto significativo en logística, seguridad, impresión de padrones, autoridades de mesa e infraestructura electoral, que resulta “desproporcionado en relación con su utilidad” en muchos casos .
La propuesta, entonces, busca “optimizar los recursos públicos” manteniendo el mecanismo disponible sólo cuando sea necesario dirimir internas.
El proyecto se inscribe en un contexto más amplio de revisión del sistema de PASO tanto a nivel nacional como provincial. En los fundamentos se reconoce que existe un “consenso creciente” sobre la necesidad de introducir mayor flexibilidad en el régimen electoral, evitando esquemas rígidos que no se adaptan a la dinámica política real .
La iniciativa no elimina las primarias, pero sí redefine su lógica: de una obligación universal a una herramienta opcional, focalizada en resolver disputas internas reales.