La iniciativa fue sancionada por 10 votos contra 8, tras un acuerdo entre los bloques opositores, que unificaron posiciones para presentar un proyecto conjunto y llevarlo al recinto. El resultado dejó en evidencia una fuerte división política en torno al tema, ya que durante el debate el oficialismo expresó reparos sobre la viabilidad de la medida y advirtió sobre las dificultades técnicas y operativas que implicaría su implementación.
El basural a cielo abierto de la ciudad ha sido motivo de preocupación creciente entre los vecinos. En los últimos meses, reiterados focos de incendio en el predio reavivaron las críticas y alertas sobre el impacto ambiental y sanitario de la disposición final de residuos en el distrito. Los episodios generaron densas columnas de humo y contaminación en la zona, lo que impulsó nuevos reclamos por soluciones estructurales.
En ese contexto, la ordenanza aprobada por el Concejo busca avanzar hacia el cierre del predio y la definición de un esquema alternativo para el tratamiento de los residuos urbanos. La declaración de emergencia ambiental apunta a habilitar herramientas administrativas y de gestión que permitan acelerar ese proceso.
Sin embargo, tras la sanción de la norma se abre ahora un nuevo escenario político y operativo. Desde el gobierno municipal que encabeza el intendente Sergio Barenghi advirtieron en distintas oportunidades que el cierre del basural implica una complejidad técnica y económica considerable, ya que exige desarrollar infraestructura y sistemas alternativos para la gestión de residuos.
De esta manera, la discusión en Bragado entra en una nueva etapa: la de la implementación. El desafío será transformar una decisión política del Concejo en un plan concreto que permita resolver un problema ambiental histórico sin generar nuevas dificultades en la gestión cotidiana de los residuos urbanos.