El radicalismo de la provincia de Buenos Aires atraviesa días de fuerte tensión institucional. Con renuncias en la conducción, discusiones sobre financiamiento partidario y cuestionamientos a la legalidad de algunas decisiones internas, la Unión Cívica Radical (UCR) se prepara para un plenario clave que se realizará el próximo jueves 12 de marzo en la ciudad de La Plata.
La convocatoria fue oficializada por el presidente del Comité de Contingencia, Miguel Fernández, quien llamó a un encuentro bajo la modalidad de plenario mixto, con participación presencial en la histórica sede radical de la calle 51 y conexión virtual para los representantes del interior de la provincia.
El encuentro está previsto para las 18 horas y se desarrollará en el marco de lo establecido por el artículo 74 de la Carta Orgánica partidaria, una referencia reglamentaria que define los procedimientos institucionales para este tipo de deliberaciones.
Uno de los puntos que generará mayor debate será el tratamiento de la renuncia del dirigente Federico Carozzi, presentada a finales de febrero.
Aunque no se difundieron públicamente los motivos de su dimisión, el plenario deberá decidir si acepta la renuncia en un contexto de reacomodamiento interno dentro del Comité Provincia, donde distintos sectores del radicalismo buscan reposicionarse de cara al nuevo ciclo político.
La discusión se da además en un momento en el que la UCR intenta redefinir su rol dentro del tablero político bonaerense y nacional, especialmente tras los cambios de alianzas que sacudieron el escenario opositor en los últimos años.
Otro de los puntos que promete generar controversia es el proyecto presentado por el plenarista Luis Podio, orientado a regularizar las deudas que legisladores y funcionarios mantienen con la tesorería del partido.
Se trata de un tema históricamente sensible dentro de las estructuras partidarias: los aportes obligatorios que deben realizar quienes ocupan cargos electivos o funciones públicas en representación del partido.
La iniciativa busca establecer mecanismos para normalizar esas obligaciones económicas, en un contexto en el que el Comité Provincia también enfrenta dificultades financieras.
La situación económica del radicalismo bonaerense también será parte central de la discusión.
El orden del día incluye un análisis integral de la situación financiera del Comité Provincia, un punto que refleja las dificultades para sostener el funcionamiento institucional en un contexto económico complejo.
A ese escenario se suma un problema adicional: el contrato de alquiler del inmueble que actualmente ocupa la conducción partidaria está próximo a vencer, lo que obligará a la dirigencia a decidir entre renovar la locación o buscar una nueva sede operativa en la capital bonaerense.
Más allá de las tensiones internas, el plenario también deberá avanzar en decisiones organizativas vinculadas al futuro electoral del partido.
Entre los temas incluidos en la agenda se encuentran:
• La definición del número de Convencionales Provinciales que deberá elegir cada distrito en el próximo proceso interno.
• La elaboración de un cronograma de reuniones seccionales, con el objetivo de reactivar la estructura territorial del radicalismo en toda la provincia.
Estas definiciones serán clave para el armado político del partido en un año que se anticipa intenso desde el punto de vista electoral.
La convocatoria al plenario también se produce en medio de un episodio que encendió alarmas dentro del radicalismo. En un documento difundido en las últimas horas, Miguel Fernández expresó su preocupación por una autoconvocatoria realizada el viernes 6 de marzo en La Plata por un grupo de integrantes del Comité, quienes intentaron sesionar por fuera de los mecanismos formales del partido y avanzar con el adelantamiento de las elecciones internas.
Según señaló el dirigente, esa reunión carecería de sustento reglamentario y las decisiones adoptadas en ese ámbito no tendrían validez institucional, ya que la presidencia del Comité ya había convocado formalmente al plenario del 12 de marzo dentro de los plazos establecidos por la Carta Orgánica.
En ese marco, Fernández remarcó que el radicalismo bonaerense ya cuenta con un cronograma electoral definido, que brinda previsibilidad a los comités y militantes de toda la provincia.
El dirigente también llamó a preservar la institucionalidad del partido, recordando la tradición democrática del radicalismo y la necesidad de sostener el respeto por sus normas internas.
La reunión del próximo jueves aparece así como un termómetro para medir el nivel de cohesión del radicalismo bonaerense.
Entre renuncias, discusiones económicas y debates sobre el calendario electoral, el plenario no solo deberá resolver cuestiones administrativas. También será una instancia clave para evaluar si el partido logra encauzar sus diferencias internas o si la disputa por la conducción profundiza las tensiones.