Según el informe "8 de marzo en perspectiva económica" del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la tasa de desempleo para las mujeres alcanzó el 7,4%, frente al 5,9% de los varones. Las mujeres jóvenes de 14 a 29 años son las más afectadas, con una desocupación que duplica el nivel general.
La "feminización de la pobreza" es un fenómeno marcado, con las mujeres representando el 64,2% de las personas con menores ingresos en el país. En contraste, el 63% del sector de mayores ingresos son varones. Esta brecha patrimonial se refleja en el sistema tributario, donde las mujeres apenas representan el 32,8% de quienes tributan Bienes Personales y el 30% en el Impuesto a las Ganancias.
El ajuste fiscal y el desmantelamiento de políticas de género han tenido un impacto significativo, con 7,5 de cada 10 programas destinados a reducir brechas sufriendo recortes o eliminaciones. La moratoria previsional sufrió un ajuste real del 41,71%, lo que afectará el acceso a la jubilación de 9 de cada 10 mujeres. Además, el programa de construcción de jardines de infantes fue eliminado, y no se proyecta la creación de ninguno para 2026.
La reforma laboral aprobada recientemente profundiza estas desigualdades, con la introducción del "banco de horas" que permite compensar horas extras con descanso en lugar de pagarlas, lo que choca con la necesidad de previsibilidad que requieren las tareas de cuidado, las cuales recaen mayoritariamente sobre las mujeres. La derogación de la Ley de Teletrabajo suprime la única normativa que reconocía explícitamente las tareas de cuidado dentro de la relación laboral.
En resumen, el escenario actual consolida un modelo donde el retiro del Estado de las políticas de cuidado obliga a las mujeres a absorber estas tareas en sus hogares, limitando aún más sus posibilidades de inserción en el mercado de trabajo formal.