La incorporación de vehículos eléctricos al parque automotor argentino sigue siendo un proceso lento y fragmentado, pero con avances puntuales que empiezan a marcar tendencia. En ese escenario, la Cooperativa Eléctrica de Los Toldos anunció la incorporación de su primer vehículo 100% eléctrico a su flota institucional, una Renault Kangoo E, en lo que definió como un paso estratégico hacia una movilidad más sustentable.
La iniciativa, presentada el 27 de febrero, forma parte del proceso de modernización que la entidad viene impulsando en sus servicios. La unidad será utilizada para recorridos operativos cotidianos, con el objetivo de mejorar la eficiencia logística, reducir costos y disminuir el impacto ambiental de sus actividades.
Desde la cooperativa explicaron que la decisión responde a una política de mejora continua orientada a optimizar la prestación de servicios a los asociados, al tiempo que incorpora criterios de innovación tecnológica y responsabilidad ambiental.
El impacto ambiental de este tipo de vehículos es uno de los principales argumentos detrás de su adopción. Según los datos difundidos por la cooperativa, mientras un vehículo a combustión puede emitir 3.220 kilogramos de dióxido de carbono cada 20.000 kilómetros, un vehículo eléctrico reduce esa cifra a 240 kilogramos.
La diferencia es significativa: la compensación ambiental de esa huella de carbono equivaldría a pasar de 146 árboles necesarios a apenas 11.
A ello se suman otros beneficios operativos:
90% menos gasto en combustible
80% menos costos de mantenimiento
cero emisiones contaminantes durante su uso
menor contaminación sonora
reducción de la huella de carbono institucional
Para la institución, estos ahorros se traducen en mayores recursos disponibles para obras, infraestructura y mejoras en los servicios que presta a la comunidad.
El presidente de la cooperativa, Hernán Hansen, sostuvo que la incorporación del vehículo representa más que un cambio en la flota.
“Esta decisión refleja el rumbo que queremos para nuestra institución: una cooperativa moderna, eficiente y comprometida con el futuro. Apostar por movilidad eléctrica es también cuidar el lugar donde vivimos y dar un paso concreto hacia una comunidad más sustentable”, señaló.
En la misma línea, el gerente Alejandro Gil remarcó que la nueva unidad permitirá mejorar la respuesta operativa ante los reclamos o necesidades de los vecinos.
“Cuando un vecino necesita una respuesta rápida, nuestro equipo sale a dar solución. Contar con un vehículo moderno, eficiente y silencioso nos permite llegar antes, trabajar mejor y cumplir con nuestro compromiso de siempre, ahora también con una mirada sustentable”, afirmó.
La iniciativa se produce en un contexto en el que la Provincia de Buenos Aires cuenta desde 2024 con la Ley 15.510, que declara de interés provincial la movilidad sustentable y promueve el desarrollo de vehículos eléctricos, híbridos y de tecnologías alternativas.
La norma establece un marco general para fomentar la investigación, el desarrollo tecnológico y la producción vinculada a la electromovilidad, además de impulsar la infraestructura necesaria para su funcionamiento.
Sin embargo, especialistas coinciden en que el desafío sigue siendo su implementación efectiva. La ley fija lineamientos estratégicos, pero aún depende de programas concretos, reglamentaciones e incentivos económicos que permitan escalar la transición energética en el transporte.
El uso de vehículos eléctricos en municipios bonaerenses ya tuvo algunos antecedentes. Uno de los casos más citados ocurrió en Morón en 2023, cuando el municipio incorporó dos unidades del Sero Electric, un vehículo fabricado en Castelar considerado el primer auto eléctrico producido en serie en Argentina.
En ese caso, los vehículos fueron utilizados como patrulleros de vigilancia urbana. Se trataba de unidades de dos plazas con una velocidad máxima de 50 km/h y una autonomía cercana a los 100 kilómetros por carga, pensadas para tareas de monitoreo y prevención en zonas urbanas de tránsito lento.
La experiencia marcó un hito simbólico para la industria local, ya que el Sero Electric se produce íntegramente en el país y abrió el camino para aplicaciones urbanas de movilidad eléctrica.
Pese a estos avances, el desarrollo de la electromovilidad enfrenta obstáculos estructurales. Ya en 2022 varias cooperativas eléctricas bonaerenses habían analizado desplegar una red de cargadores, pero el proyecto se frenó por un problema clásico del sector: la falta de vehículos eléctricos en circulación.
La paradoja es evidente. Sin infraestructura de carga no se compran vehículos, y sin vehículos no se justifica invertir en cargadores.
Ese “círculo cerrado”, como lo definieron en su momento desde la cooperativa eléctrica de Olavarría, explica por qué muchos proyectos quedaron en etapa piloto.
En ese contexto, la decisión de la cooperativa de Los Toldos adquiere un valor simbólico y estratégico. Las cooperativas eléctricas, presentes en cientos de localidades del país, podrían transformarse en actores clave para el desarrollo de infraestructura de carga y la adopción de tecnologías limpias en ciudades intermedias.
Con la incorporación de su primera unidad eléctrica, la institución anticipó que este paso forma parte de un proceso gradual de transformación tecnológica que buscará integrar nuevas soluciones energéticas al servicio de los asociados.
Un movimiento pequeño en términos de escala, pero que refleja una tendencia creciente: la transición hacia una movilidad más limpia ya empezó a asomar en las ciudades del interior bonaerense. Y aunque todavía falten normas más robustas, infraestructura y volumen de mercado, cada vehículo eléctrico que se suma a las calles empuja un poco más ese cambio.