El diputado nacional por la provincia de Buenos Aires y dirigente del Frente Renovador, Sebastián Galmarini, dejó abierta la posibilidad de que el exministro de Economía Sergio Massa pueda convertirse en candidato a gobernador bonaerense en 2027. La definición surgió durante una entrevista en el streaming Uno Tres Cinco, donde analizó el escenario político del peronismo y el impacto del gobierno de Javier Milei en el sistema político argentino.
“No dejamos de evaluar escenarios”, sostuvo Galmarini al ser consultado por el futuro electoral del espacio. Según explicó, dentro del Frente Renovador y del peronismo en general no existe hoy una definición cerrada sobre candidaturas, sino una estrategia orientada a observar el contexto político antes de tomar decisiones.
“Nosotros no tenemos candidatos. Logramos una estabilidad política y una ingeniería interna para llegar a los cierres de listas con la idea de no apurarnos sin saber cuál es la cancha”, afirmó el legislador.
En ese marco, el dirigente planteó que el escenario político actual se encuentra atravesado por cambios profundos en la forma en que la sociedad se vincula con la política. Según su mirada, las transformaciones tecnológicas y el peso de las redes sociales alteraron la lógica tradicional de los partidos.
“Hay una modificación global: las tecnologías de la información se llevaron puestas a las instituciones políticas”, sostuvo. En ese sentido, recordó que durante décadas el sistema electoral argentino estuvo estructurado en torno a dos grandes identidades partidarias.
“Antes era PJ o UCR, no podías votar otra cosa. Hoy la polarización es social: los ciudadanos están a favor o en contra, y el algoritmo es mucho más duro de lo que queremos admitir”, analizó.
Para Galmarini, ese fenómeno genera una dinámica política en la que muchos votantes pueden mostrarse disconformes con determinados liderazgos o candidatos, pero aun así mantienen su posicionamiento dentro de uno de los polos del escenario político.
“Puede haber muchos disconformes con quién es el candidato, pero difícilmente voten a quienes están del otro lado de la polarización”, explicó.
En paralelo, el dirigente también se refirió a la discusión interna que atraviesa al peronismo en la provincia de Buenos Aires. Lejos de plantear una solución simple, Galmarini reconoció que existe un debate abierto sobre la conveniencia de competir en unidad o con diferentes expresiones dentro del espacio.
“No sé si es mejor ir juntos o separados; lo que digo es que yendo juntos no alcanzó”, afirmó.
A partir de esa experiencia, el diputado consideró que el desafío del peronismo no se limita a ordenar su interna, sino a ampliar su base electoral. “Tenemos que ver cómo le hablamos a los de afuera”, planteó.
Según su diagnóstico, el liderazgo político también cambió de naturaleza en los últimos años. Mientras que décadas atrás el poder de un dirigente estaba asociado a su estructura territorial o institucional, hoy la capacidad de comunicar y conectar con la sociedad ocupa un lugar central.
“En los años 80 un dirigente político era un tipo muy poderoso con un despliegue fenomenal. Hoy un dirigente es alguien que comunica bien y responde a las redes sociales”, señaló.
En ese contexto, Galmarini llamó a moderar el tono de las disputas internas dentro del peronismo y a priorizar estrategias que permitan sumar apoyos. “Si el debate es para sumar voluntades y hablar en otro clima, es posible. Pero si rompemos para terminar de pelearnos, no aportamos nada”, advirtió.
Finalmente, remarcó que el objetivo central debe ser ampliar el caudal electoral del espacio. “Las elecciones las gana el que suma más votos”, sintetizó.
Mientras el calendario electoral aún queda lejos, las declaraciones del dirigente del Frente Renovador dejan entrever que dentro del peronismo bonaerense el nombre de Sergio Massa sigue siendo parte de las hipótesis en análisis. En política, incluso cuando nadie confirma nada, casi siempre significa que algo se está probando en voz alta.