viernes 27 de febrero de 2026
- Edición Nº2641

Provincia

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UPD y alcohol: alertan por la baja percepción de riesgo entre adolescentes

13:19 |Un relevamiento de la Defensoría del Pueblo bonaerense revela que más del 40% de los jóvenes considera al alcohol “menos peligroso” que otras sustancias. Proponen convertir el Último Primer Día en un proyecto pedagógico integral y no en un simple problema disciplinario.



En la antesala del inicio del ciclo lectivo y con la llegada del llamado “Último Primer Día” (UPD), la Defensoría del Pueblo de la provincia encendió una señal de alerta que va más allá de una madrugada de festejos. Según el último relevamiento del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos, más del 40% de los adolescentes encuestados considera que el alcohol es una sustancia “menos peligrosa” en comparación con otras drogas.

El estudio alcanzó a 18.000 estudiantes en toda la Provincia y muestra un dato que desarma varios discursos tranquilizadores: mientras buena parte del debate público se concentra en otras sustancias, el alcohol presenta la prevalencia de vida más alta, con un 84,7%. Además, la edad de inicio es cada vez más temprana.

“El problema no es un festejo puntual, sino la naturalización del consumo en nuestras propias casas y círculos sociales”, advirtió el Defensor del Pueblo Adjunto, Walter Martello, responsable del Observatorio. Según los datos oficiales, el 71% de los chicos comenzó a beber antes de los 15 años y un 12% lo hizo incluso antes de los 12, es decir, en plena niñez. “El UPD es la punta de un iceberg que se viene congelando mucho antes de que lleguen al último año”, graficó.

El informe también identifica una práctica de alto riesgo asociada al UPD: el Consumo Excesivo Episódico de Alcohol (CEEA), conocido como binge drinking, que implica ingerir cinco o más copas en una sola salida. El 30,3% de los jóvenes admitió incurrir en este patrón, y uno de cada cuatro reconoció haber tenido un episodio de borrachera en el último mes.

Para Martello, el eje del problema es la baja percepción de riesgo. “Es contradictorio pedirle a un chico que se cuide si los adultos somos quienes facilitamos ‘la previa’ o subestimamos el peligro del alcohol frente a otras drogas”, sostuvo. Y agregó que estos episodios no deben leerse como un “rito de paso”, sino como una alerta de salud pública.

Frente a este escenario, el Observatorio impulsa un cambio de enfoque. En el marco de la campaña “Alcohol ≠ Diversión”, que se realiza por sexto año consecutivo, propone transformar el UPD en un proyecto pedagógico integral que atraviese toda la secundaria, desde el ingreso al sistema.

Entre los cinco ejes de acción planteados se destacan: abordar el UPD como proyecto áulico vinculado a contenidos de salud y ciudadanía; generar espacios de diálogo donde los estudiantes puedan proponer formas de festejo saludables; romper con el rol del “adulto facilitador” mediante acuerdos con las familias; construir acuerdos de convivencia participativos; y trabajar específicamente sobre la baja percepción de riesgo, incorporando información científica sobre el impacto del alcohol en el desarrollo cerebral, que culmina alrededor de los 25 años.

La advertencia es clara: si el debate se limita a prohibiciones de último momento o a sanciones disciplinarias, el problema seguirá intacto. El desafío, plantean desde la Defensoría, es asumir que el UPD no es un desborde aislado, sino el síntoma visible de una cultura que todavía minimiza el consumo de alcohol en adolescentes. Y eso, guste o no, ya es una responsabilidad colectiva.

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