El expresidente Mauricio Macri encendió la polémica tras una serie de declaraciones realizadas en el stream empresario “La Fábrica”, donde abordó la situación económica, el rol del Estado y la pobreza en la Argentina.
Durante la entrevista, Macri afirmó que “es una locura que el pobre corra detrás de lo que cree que debería tener”, una frase que rápidamente generó repercusiones en el ámbito político y sindical. En la misma línea, sostuvo que “un pobre de hoy vive igual o mejor que casi un rey de hace cien años”, al comparar las condiciones de vida actuales con las de comienzos del siglo XX.
Según explicó, hoy existen servicios básicos extendidos como agua corriente, cloacas, transporte público y educación pública, elementos que —a su entender— marcan una diferencia sustancial respecto de otras épocas históricas. Las declaraciones se producen en un contexto de fuerte tensión social y económica, con caída del empleo industrial y conflictividad gremial en distintos puntos del país.
En ese marco, el exmandatario también se refirió al cierre de la planta de FATE en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, que dejó a 920 trabajadores sin empleo tras más de 80 años de actividad en la zona. La situación generó un fuerte impacto en la provincia de Buenos Aires y derivó en protestas y reclamos sindicales.
“Lamento mucho la imprevisibilidad argentina. Por favor, no abandonen. Pongan garra, reestructúrense, convóquense si hace falta”, expresó Macri al referirse a la crisis empresarial y la pérdida de puestos de trabajo.
En el plano ideológico, se definió como “un liberal que cree en la capacidad de la gente” y sostuvo que la riqueza “la genera el sector privado o el emprendedor”. Además, planteó que el Estado debe “saber administrar” y consideró que el único tributo debería ser el Impuesto a las Ganancias que pagan los empresarios, con el objetivo —según indicó— de garantizar seguridad jurídica y oportunidades.
Las expresiones del exjefe de Estado se suman a un escenario político atravesado por debates sobre el modelo económico, el alcance del Estado y el impacto social de la crisis industrial, especialmente en distritos como la provincia de Buenos Aires, donde el cierre de FATE reavivó la discusión sobre el rumbo productivo y el empleo.