La carne se consolidó como el principal factor de presión sobre la inflación de alimentos durante febrero, impulsando casi la mitad de la suba total del rubro. Según un relevamiento de la consultora LCG, los alimentos y bebidas registraron un aumento semanal del 0,5% en la tercera semana de febrero, mientras que el promedio de las últimas cuatro semanas alcanzó el 3,4%. Dentro de ese total, el rubro carnes lideró los incrementos con una suba del 5,3%.
La firma Analytica también detectó una dinámica similar, con carnes y derivados encabezando las subas con un alza del 4,2% en cuatro semanas. El resto de los rubros mostró variaciones más moderadas, lo que refuerza el peso específico del sector cárnico dentro del índice. El aumento de la carne se mantuvo durante varias semanas consecutivas y superó ampliamente al resto de las categorías.
Algunos productos, como frutas, bebidas, infusiones y lácteos, ayudaron a amortiguar el impacto inflacionario con bajas puntuales en la medición semanal. Sin embargo, la presión de la carne se mantuvo dominante, y el 84% de los productos relevados no registró cambios de precio en la última semana, lo que evidencia que el aumento estuvo concentrado en pocos rubros, pero con fuerte incidencia.
La tendencia preocupa porque la carne es uno de los productos con mayor peso dentro de la canasta básica, por lo que cualquier variación impacta de forma directa en el gasto cotidiano de los hogares. Las consultoras coinciden en que la inflación alimentaria sigue elevada y el principal impulsor es el encarecimiento de la carne.
En este contexto, los expertos advierten que es probable que la inflación siga siendo un desafío para la economía en los próximos meses, y que el gobierno deberá tomar medidas para abordar la situación y proteger el poder adquisitivo de los consumidores.