viernes 20 de febrero de 2026
- Edición Nº2634

Gastronomía y Turismo

El Algoritmo del Viajero

La economía de la instagrammabilidad: cómo las redes sociales están transformando el turismo

12:15 |Los destinos y establecimientos turísticos ahora priorizan la estética y la viralidad para atraer a los visitantes, lo que ha generado un impacto significativo en la economía local y en la forma en que experimentamos los viajes.



El proceso de planificación de un viaje ha experimentado una metamorfosis radical en los últimos años, alejándose de los folletos estáticos para sumergirse en un flujo constante de vídeos cortos y fotografías de alta calidad. Hoy en día, los viajeros no buscan simplemente un destino, sino una estética que encaje con su identidad digital, convirtiendo a las redes sociales en el motor de búsqueda principal para las nuevas generaciones. TikTok e Instagram han democratizado el descubrimiento de lugares que antes permanecían fuera del radar comercial, permitiendo que una pequeña cafetería en Kioto o una playa recóndita en Albania se conviertan en hitos globales en cuestión de horas.

Esta nueva dinámica otorga un poder sin precedentes al contenido generado por el usuario, donde la autenticidad percibida tiene más peso que la publicidad institucional de los países. Muchos usuarios buscan vivir experiencias exclusivas que antes solo estaban reservadas para el segmento de casino vip, buscando ese trato preferencial y esos entornos de lujo que se ven tan bien en un vídeo de quince segundos. La aspiración por el estatus y la exclusividad, aunque sea solo a través de una lente digital, impulsa a miles de turistas a recorrer medio mundo para replicar una toma específica, transformando el turismo en un ejercicio de validación social y coleccionismo de momentos visuales.

El auge de la instagrammabilidad como activo económico

El término «instagrammable» ha pasado de ser un adjetivo de nicho a convertirse en un requisito de diseño para hoteles, restaurantes y museos que desean sobrevivir en el mercado actual. Los arquitectos y diseñadores de interiores ahora priorizan la iluminación natural y los rincones fotogénicos, sabiendo que una decoración atractiva garantiza una publicidad gratuita masiva a través de los perfiles de sus visitantes. Este enfoque ha transformado la economía local de ciudades enteras, donde la inversión se dirige a embellecer espacios específicos que tienen el potencial de volverse virales en el feed de un influencer de renombre.

Este fenómeno no se limita solo a la estética, sino que dicta el éxito comercial de servicios turísticos completos. Destinos que históricamente eran considerados secundarios han visto un crecimiento exponencial en sus reservas gracias a campañas orgánicas en redes sociales que destacan sus colores vibrantes o su arquitectura peculiar. Sin embargo, esta dependencia de la imagen plantea un riesgo de uniformidad, donde todos los establecimientos terminan pareciéndose entre sí para cumplir con los estándares del algoritmo. La economía del «like» ha forzado a los operadores turísticos a ser más creativos, pero también más conscientes de que la belleza visual es ahora la moneda de cambio más valiosa del sector.

TikTok y la curación de los "destinos secretos"

A diferencia de Instagram, que tiende hacia la perfección estética, TikTok ha introducido un sentido de urgencia y descubrimiento mediante su algoritmo de recomendación altamente personalizado. El formato de vídeo corto permite narrativas rápidas sobre "gemas ocultas" o "lugares que debes visitar antes de que mueran", lo que genera picos de demanda repentinos que las infraestructuras locales a menudo no pueden gestionar. Un solo vídeo que supere el millón de visualizaciones puede convertir un sendero natural tranquilo en un desfile incesante de turistas en busca de la misma panorámica, alterando la paz de las comunidades residentes.

La capacidad de TikTok para democratizar la información turística ha permitido que destinos emergentes en Europa del Este, el Sudeste Asiático o América Latina compitan con las grandes capitales tradicionales. Los usuarios valoran las recomendaciones que parecen consejos de un amigo, lo que ha dado lugar a una nueva clase de guías de viaje digitales que priorizan el presupuesto, la comida callejera y los trucos logísticos. No obstante, la velocidad de estas tendencias hace que los destinos tengan ciclos de vida más cortos, pasando de ser la sensación del momento a ser considerados lugares masificados en apenas una temporada vacacional, obligando a los gestores turísticos a una adaptación constante.

El impacto del FOMO y el turismo de réplica

El miedo a perderse algo, conocido mundialmente como FOMO, es el motor psicológico que alimenta gran parte de las tendencias actuales impulsadas por Instagram y TikTok. Al ver a amigos o celebridades disfrutando de experiencias idílicas, se genera un deseo irrefrenable de participar en esa misma narrativa para no quedar fuera de la conversación cultural. Esto ha dado lugar al "turismo de réplica", donde los viajeros no buscan explorar lo desconocido, sino recrear exactamente la misma foto o el mismo vídeo que vieron en su pantalla, a menudo ignorando el contexto histórico o cultural del lugar visitado.

Este comportamiento ha sido criticado por despojar al viaje de su esencia de descubrimiento y aprendizaje, convirtiéndolo en una simple tarea de "marcar casillas" en una lista virtual. Lugares icónicos como el Lago di Braies en Italia o las colinas de Bali han tenido que implementar sistemas de reserva o restricciones de acceso debido a la cantidad de personas que intentan imitar las poses de los influencers. El impacto psicológico de las redes sociales en el turismo es profundo, ya que condiciona la satisfacción del viaje a la cantidad de interacción que las publicaciones generen en lugar de a la experiencia vivida en el mundo físico.

El papel de los micro-influencers en el nicho especializado

En el panorama actual de 2026, las marcas turísticas ya no buscan exclusivamente a celebridades con millones de seguidores, sino que apuestan por micro-influencers con audiencias muy segmentadas y fieles. Estos creadores de contenido se especializan en nichos muy específicos, como el turismo sostenible, los viajes de aventura extrema, la gastronomía vegana o el teletrabajo desde destinos exóticos. Al tener una relación más cercana con su comunidad, sus recomendaciones se perciben como más honestas y tienen un ratio de conversión mucho más alto para los hoteles y las agencias de viajes que colaboran con ellos.

El contenido de estos especialistas suele ser más educativo y detallado, ofreciendo consejos reales sobre cómo navegar por un país o cómo respetar las costumbres locales. Esto ayuda a diversificar el turismo, alejándolo de los puntos más congestionados y distribuyendo el impacto económico hacia zonas rurales o menos conocidas. Las campañas de marketing en TikTok e Instagram ahora integran estas voces expertas para construir una imagen de marca más sólida y responsable, alejándose del postureo superficial para centrarse en el valor real de la experiencia. La era del influencer generalista está dando paso a la del experto digital, transformando la forma en que consumimos información sobre el mundo.

Sostenibilidad y el lado oscuro de la viralidad

La viralidad en redes sociales es una espada de doble filo que puede traer prosperidad económica a una región, pero también desastres ecológicos y sociales. El fenómeno del "sobreturismo" ha sido amplificado por la rapidez con la que se propagan las tendencias en TikTok, llevando a miles de personas a ecosistemas frágiles que no cuentan con la gestión de residuos o la infraestructura necesaria. Parajes naturales vírgenes han sufrido erosión y contaminación acústica simplemente porque se convirtieron en el fondo perfecto para un vídeo viral de corta duración, obligando a las autoridades a cerrar accesos de forma permanente.

Además, el aumento repentino de la demanda impulsado por las redes sociales suele provocar la gentrificación turística, donde los precios de los alquileres y los servicios básicos suben tanto que los habitantes locales se ven obligados a desplazarse. Muchas ciudades han comenzado a lanzar campañas de "des-turismo", pidiendo a los influencers que no etiqueten sus ubicaciones exactas para proteger la integridad de los lugares. La responsabilidad digital se ha convertido en un tema central en los foros internacionales de turismo, donde se debate cómo disfrutar de la belleza del mundo sin destruirla en el proceso de compartirla con una audiencia global.

El uso de la Inteligencia Artificial y la Realidad Aumentada

La integración de herramientas tecnológicas avanzadas dentro de Instagram y TikTok está llevando la planificación de viajes a un nuevo nivel de inmersión. En 2026, es común ver filtros de realidad aumentada que permiten a los usuarios "visitar" virtualmente una habitación de hotel o ver cómo lucía un monumento antiguo en su época de esplendor antes de comprar el billete de avión. Estas funciones no solo sirven para el entretenimiento, sino que reducen la incertidumbre del viajero, permitiéndole tomar decisiones más informadas basadas en una pre-visualización digital muy realista del destino elegido.

Por otro lado, los algoritmos de inteligencia artificial analizan el comportamiento de visualización para sugerir itinerarios completos basados en los gustos estéticos del usuario. Si un perfil consume habitualmente contenido de arquitectura gótica y cafeterías minimalistas, las redes sociales le presentarán una ruta personalizada por ciudades que encajen exactamente con esas preferencias. Esta hiper-personalización crea una burbuja de viaje donde el usuario siempre recibe lo que desea, lo que facilita la venta de servicios turísticos pero también limita el factor sorpresa y la exposición a culturas radicalmente diferentes que no encajan en sus patrones de consumo habituales.

El impacto en la gastronomía y el turismo cultural

La comida siempre ha sido un pilar del turismo, pero TikTok ha elevado el interés por la gastronomía a niveles astronómicos, creando tendencias mundiales alrededor de platos específicos. Un postre innovador o una técnica de cocina tradicional grabada con buena iluminación puede generar colas de varias horas en establecimientos que antes solo conocían los vecinos del barrio. Este "turismo gastronómico de pantalla" ha revitalizado mercados tradicionales y ha permitido que chefs jóvenes ganen reconocimiento internacional sin necesidad de críticas en guías especializadas, basándose únicamente en el impacto visual de sus creaciones.

En cuanto al turismo cultural, los museos y sitios históricos han tenido que adaptar su discurso para ser más interactivos y "compartibles". La creación de exposiciones inmersivas, donde el visitante forma parte de la obra de arte, es una respuesta directa a la demanda de contenido para Instagram. Aunque algunos puristas critican que esto banaliza la cultura, lo cierto es que ha atraído a un público joven que antes se sentía alejado de las instituciones tradicionales. El reto actual es encontrar el equilibrio entre ofrecer una experiencia visualmente impactante y mantener el rigor educativo y el respeto por el patrimonio histórico que se está visitando.

Nuevos modelos de negocio: Agencias de viajes digitales

La forma en que se venden los viajes ha cambiado para integrarse directamente en el flujo de las redes sociales, eliminando los pasos intermedios entre la inspiración y la reserva. Muchas agencias de viajes ahora operan directamente a través de perfiles de Instagram o TikTok, utilizando mensajes directos y enlaces integrados para cerrar ventas de itinerarios completos en cuestión de minutos. El concepto de "comprar el viaje del influencer" se ha vuelto una realidad, donde los seguidores pueden adquirir exactamente el mismo paquete vacacional que están viendo en las historias de su creador favorito con un solo clic.

Este modelo de negocio se basa en la confianza y en la curaduría personal, ofreciendo soluciones llave en mano para aquellos que desean la estética perfecta sin tener que lidiar con la logística compleja. Las agencias tradicionales han tenido que reinventarse, contratando a creadores de contenido para gestionar sus redes y crear narrativas que atraigan a los nativos digitales. En 2026, la industria del turismo es inseparable del marketing de influencia, y las empresas que no logran generar contenido visualmente atractivo y emocionalmente resonante están quedando relegadas a un segundo plano en un mercado cada vez más competitivo y visual.

Conclusión

En conclusión, TikTok e Instagram no solo son herramientas de entretenimiento, sino los principales arquitectos de las tendencias turísticas globales en la actualidad. Han transformado nuestra forma de mirar el mundo, priorizando la estética y la viralidad, lo que ha traído beneficios económicos innegables pero también retos éticos y ambientales significativos. La democratización del viaje a través de la pantalla ha abierto las puertas a destinos antes olvidados, aunque al mismo tiempo nos ha atrapado en un ciclo de comparación constante y búsqueda de validación externa que puede empañar la autenticidad de la experiencia viajera.

El futuro del turismo dependerá de nuestra capacidad para utilizar estas plataformas de manera responsable, fomentando una exploración que respete tanto el entorno natural como las identidades locales. A medida que la tecnología siga avanzando, la línea entre el viaje físico y el digital seguirá difuminándose, pero la curiosidad humana por lo desconocido siempre será el motor principal. El reto para los viajeros del siglo veintiuno es aprender a soltar la cámara de vez en cuando para conectar con la realidad sin filtros, recordando que los momentos más valiosos de un viaje son, a menudo, aquellos que el algoritmo nunca podrá capturar.

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