La histórica fabricante de neumáticos Fate anunció su cierre definitivo y el despido de 920 empleados, poniendo fin a más de ocho décadas de producción en Argentina. La decisión, comunicada por la empresa, es con efecto inmediato y se da en un contexto de crisis para la industria, afectada por la apertura comercial y el impacto de las importaciones ¹ ² ³.
La planta de Virreyes, la mayor del país, tenía una capacidad productiva que superaba los cinco millones de neumáticos por año. Sin embargo, la empresa no pudo competir con los precios de origen chino, lo que la obligó a rebajar sus productos un 15%, destruyendo sus márgenes de ganancia.
Los factores que llevaron a Fate a tomar esta decisión incluyen la saturación del mercado local con importaciones chinas, la sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias y la falta de incentivos para la exportación. Además, la empresa señaló que el costo laboral y la baja productividad, sumados a una relación gremial desgastada, hicieron que fabricar un neumático en Argentina fuera significativamente más caro que importarlo.
La empresa propiedad de la familia Madanes Quintanilla remarcó que no se trata de un concurso preventivo de acreedores ni se contempla una reestructuración o un plan de salvataje, sino que es un cierre total con liquidación de activos y pago de indemnizaciones conforme a la ley vigente.
A lo largo de su historia, Fate construyó un liderazgo industrial sustentado en la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad. La empresa fue la primera en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte.
El cierre de Fate es un golpe a la industria nacional y deja a 920 empleados sin trabajo. La empresa se despide agradeciendo a sus colaboradores, clientes, proveedores y a todos aquellos que confiaron en su industria