La Unión Industrial Argentina (UIA) alerta sobre la necesidad de un ordenamiento macroeconómico urgente para mejorar la competitividad del sector privado. El presidente de la UIA, Martín Rappallini, destacó que la industria argentina atraviesa una etapa de transición marcada por la integración al mercado global y un desempeño heterogéneo entre sectores.
Según Rappallini, la apertura comercial obliga a las empresas a adaptarse a precios internacionales con márgenes reducidos, lo que afecta especialmente a sectores como la construcción, el textil, el calzado y la metalmecánica. En este contexto, el dirigente enfatizó que el Estado debe acompañar este proceso corrigiendo las fallas estructurales que arrastra el país.
La UIA denuncia que la presión impositiva continúa en niveles insostenibles, lo que afecta la competitividad de las empresas. Rappallini reclamó la aprobación de una legislación laboral moderna para otorgar previsibilidad y destacó la necesidad de equiparar las condiciones domésticas con las de los competidores externos.
El dirigente defendió la complejidad de las cadenas de valor locales y atribuyó los altos precios a la acumulación de impuestos en cada etapa productiva. También tomó distancia de los conflictos públicos entre el Gobierno y grandes conglomerados, abogando por rodear al empresariado de prestigio social para que funcione como motor de la economía.
La UIA ve una oportunidad estratégica en el acuerdo con Estados Unidos, que busca diversificar sus proveedores fuera de China. Rappallini proyecta un rol protagónico para la industria nacional como aliado global, especialmente en la provisión de acero, aluminio y otros productos.
En resumen, la UIA reclama un entorno más favorable para la industria, con alivio fiscal y reglas previsibles, para aprovechar las oportunidades de la apertura comercial y mejorar la competitividad del sector