La inflación de alimentos y bebidas se disparó en la primera semana de febrero, con un aumento del 2,5% según la consultora LCG. Este es el incremento semanal más elevado desde marzo de 2024, cuando los precios de la economía aún reflejaban el impacto de la megadevaluación de diciembre de 2023.
El dato llega en un momento de tensión, ya que el Gobierno bloqueó la publicación del nuevo índice de precios al consumidor (IPC) del INDEC, basado en una canasta de consumo de los hogares más actualizada. El viejo IPC, que continuará en vigencia, pondera con un mayor peso a los alimentos y bebidas respecto de la nueva medición.
La consultora LCG destaca que el mayor salto de precios se produjo en las bebidas e infusiones para consumir en el hogar, que escalaron 7,3%, seguido de productos de panificación, cereales y pastas, con 6%. Por otro lado, los aceites y las frutas bajaron 0,1% y 0,9% respectivamente.
Si esta tendencia se sostiene en lo que resta del mes, sumará una fuerte presión al IPC mensual, que ya de por sí sentirá el impacto de los fuertes aumentos en las tarifas por la quita de subsidios. La inflación de alimentos y bebidas es un tema clave en la economía argentina, y este aumento semanal es un indicador de la persistencia de la inercia inflacionaria ¹ ² ³.
La situación económica actual es compleja, y el bloqueo a la nueva medición del INDEC agrega incertidumbre al panorama. Es importante seguir de cerca la evolución de los precios y su impacto en la economía familiar.