jueves 05 de febrero de 2026
- Edición Nº2619

Provincia

proyecto legislativo

Buscan prohibir redes sociales a menores de 13 años

13:30 |Un proyecto del diputado Gustavo Cuervo plantea una restricción total y apunta directamente a las plataformas: sin excepciones, sin consentimiento parental y con sanciones si no se cumple.



La Legislatura de la Provincia de Buenos Aires acaba de abrir un debate que toca una de las zonas más sensibles de la vida contemporánea: el vínculo entre niñez, redes sociales y regulación estatal. Un proyecto presentado por el diputado Gustavo Cuervo propone prohibir el uso de plataformas digitales a menores de 13 años, con una restricción directa que no admite excepciones ni siquiera con consentimiento de padres o tutores.

La iniciativa plantea que ningún niño o niña menor de esa edad pueda registrar, crear o mantener cuentas en redes sociales dentro del territorio bonaerense, instalando un límite legal que busca frenar el acceso temprano a entornos digitales cada vez más presentes en la vida cotidiana.

La responsabilidad puesta en las plataformas

Uno de los puntos centrales del proyecto es el cambio de enfoque: Cuervo sostiene que el problema no puede reducirse a una cuestión doméstica o individual, sino que debe abordarse como una responsabilidad estructural de las empresas tecnológicas. En ese sentido, el texto establece que las plataformas serían las encargadas de verificar la edad de los usuarios y garantizar que no existan cuentas registradas por menores de 13 años.

El legislador lo resume con una frase que funciona como diagnóstico y advertencia: "los chicos no son adultos digitales". La propuesta apunta directamente a compañías que diseñan espacios virtuales pensados para maximizar tiempo de uso, captar atención y sostener economías basadas en algoritmos, no en bienestar infantil.

Salud mental, exposición temprana y riesgos crecientes

El proyecto se apoya en una preocupación que crece en todo el mundo: el impacto de las redes sociales en la salud mental y el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes. La exposición temprana, la hiperconectividad, el ciberbullying, el grooming y la lógica adictiva de ciertas plataformas forman parte de un escenario que ya no se discute solo en términos culturales, sino también como un problema de salud pública.

En este marco, la iniciativa también promueve campañas de concientización y educación digital destinadas a familias e instituciones educativas, con el objetivo de fortalecer el acompañamiento adulto en el uso responsable de la tecnología.

Un debate global que llega a la provincia de Buenos Aires

La discusión bonaerense no aparece en el vacío. En distintos países se están evaluando restricciones similares, con regulaciones más estrictas y mayores exigencias para las plataformas. Hace pocos días trascendió que España avanza con una normativa que restringiría el acceso a redes sociales a menores de 16 años, en una señal de que el endurecimiento regulatorio comienza a instalarse en varias jurisdicciones.

La pregunta de fondo es inevitable: hasta dónde puede el Estado intervenir en un territorio dominado por corporaciones globales que operan más allá de cualquier frontera local.

Si avanza en su tratamiento legislativo, la propuesta podría convertir a la provincia de Buenos Aires en uno de los primeros distritos del país en establecer una prohibición explícita sobre redes sociales para menores de 13 años. Pero también abre un debate más amplio: si la prohibición es aplicable, si alcanza por sí sola y si la regulación estatal puede equilibrar el poder de plataformas que moldean la vida cotidiana desde edades cada vez más tempranas.

En tiempos donde la infancia también se disputa en pantallas, la discusión no es solo tecnológica. Es política, cultural y social. Y plantea una pregunta urgente: qué tipo de protección es posible cuando el algoritmo se volvió parte del crecimiento.

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