En medio de la disputa por el control y el rumbo del Partido Justicialista bonaerense, la diputada nacional María Teresa García lanzó una advertencia directa hacia el entorno del gobernador Axel Kicillof, en el marco de las negociaciones por el armado de listas y la conducción partidaria.
La tensión se profundizó luego de que este lunes Kicillof reuniera a su núcleo más cercano en una mesa chica destinada a diagnosticar el escenario político actual y definir estrategias en su carrera hacia la presidencia del PJ provincial.
Según trascendió desde el encuentro, por ahora Verónica Magario continuaría como candidata, al menos hasta que el mandatario resuelva los próximos pasos. Pero el foco del conflicto está puesto en el reparto del poder interno: desde el kicillofismo se impulsa que la lista del PJ esté conformada mayoritariamente por representantes del Movimiento Derecho al Futuro.
Frente a esa posibilidad, Teresa García fue contundente. En declaraciones a Provincia Noticias, cuestionó la pretensión de un predominio absoluto en la nómina partidaria: “Si quieren más de la mitad, entonces pretenden otra cosa; no que la política que ejerce el Partido Justicialista esté alineada al gobierno de Kicillof”.
La frase expone el núcleo de la disputa: para el kirchnerismo, una cosa es acompañar la gestión provincial y otra muy distinta es subordinar la estructura del partido a una sola conducción.
La unidad como equilibrio
García, dirigente histórica del espacio que responde a Máximo Kirchner, insistió en que la única forma de sostener una lista única es mediante un reparto equilibrado del poder interno. “Se supondría que será mitad y mitad. Imaginamos. Si el valor predominante es la lista única, así debería ser”.
La referencia apunta a una interna que, aunque se presenta discursivamente bajo la bandera de la unidad, sigue atravesada por tensiones profundas entre los sectores que buscan hegemonizar el armado.
Máximo, el gesto y el límite
La diputada también remarcó que el kirchnerismo ya realizó concesiones importantes: cedió el “1” del partido al gobernador, pero ahora exige reciprocidad. “Nosotros estamos tranquilos, con la propuesta hecha, y a la espera de la respuesta. Creemos que el gobernador pide Partido alineado con el Gobierno, y la respuesta de Máximo fue la correcta”.
Así, el mensaje es doble: voluntad de consenso, pero con condiciones claras. Para el kirchnerismo, la unidad no puede implicar una absorción total por parte del esquema político de Kicillof.
El trasfondo de la discusión excede los nombres y los porcentajes. Lo que se disputa es el modelo de conducción del peronismo provincial: si será un PJ alineado plenamente al gobernador o un partido con equilibrio entre los distintos sectores que componen la coalición. Por ahora, el kirchnerismo sostiene que, en nombre de la unidad “en su máxima expresión”, la lista debe ser 50 y 50. Cualquier intento de ir más allá, advierten, sería “otra cosa”.