La política sanitaria volvió a convertirse en un terreno de fuerte confrontación entre el Gobierno nacional y la Provincia de Buenos Aires. Esta vez, el eje del conflicto fue la decisión del Ejecutivo libertario de habilitar la importación de equipamiento médico usado para clínicas y hospitales de todo el país, una medida que generó una dura reacción desde el Ministerio de Salud bonaerense.
El titular de esa cartera, Nicolás Kreplak, salió al cruce del anuncio realizado por el jefe de Gabinete nacional, Manuel Adorni, y acusó al Gobierno de “abandonar el sistema sanitario”. A través de un mensaje publicado en su cuenta de X, Kreplak cuestionó con ironía la orientación de la medida: “¿Qué estás haciendo por la salud del pueblo? ¿Inversión? ¿Hospitales?”, planteó, para luego responderse a sí mismo con tono crítico: “No, algo mucho mejor. Se puede traer la chatarra médica que descartan en otros países, pero sin control”.
-¿Qué estás haciendo por la salud del pueblo? ¿Inversión? ¿Hospitales?
— Nicolás Kreplak (@nkreplak) February 2, 2026
- No, algo mucho mejor. Se puede traer la chatarra médica que descartan en otros países, pero sin control. pic.twitter.com/BCUb6bTnWL
Para el funcionario provincial, la decisión no sólo implica un retroceso en términos de política pública, sino que también puede poner en riesgo la calidad de la atención sanitaria. Según advirtió, la habilitación para importar equipamiento usado sin un esquema riguroso de controles podría afectar la seguridad tanto de pacientes como de trabajadores de la salud, además de profundizar desigualdades entre quienes pueden acceder a tecnología de última generación y quienes quedan relegados a dispositivos descartados por otros sistemas sanitarios.
El cruce se produjo luego de que Adorni anunciara públicamente la nueva disposición del Gobierno nacional. “A partir de ahora, las clínicas y hospitales de todo el país podrán importar equipamiento usado”, afirmó el funcionario, quien defendió la iniciativa bajo el argumento de que permitirá reducir costos y burocracia. En ese sentido, sostuvo que la medida apunta a lograr “menos costos y burocracia, más calidad al servicio de la salud de los argentinos”.
Sin embargo, desde la Provincia cuestionan esa mirada y advierten que la lógica de ajuste y desregulación aplicada al sistema de salud puede tener consecuencias graves a mediano y largo plazo. Para el Ejecutivo bonaerense, permitir el ingreso de equipamiento médico usado sin controles estrictos no sólo debilita el rol del Estado como garante de la calidad sanitaria, sino que también consolida un modelo donde la reducción del gasto se impone sobre la inversión y la planificación.
El intercambio entre Kreplak y Adorni tensa más la soga entre Nación y Provincia, especialmente en áreas sensibles como la salud pública. Mientras el Gobierno nacional presenta la medida como una solución pragmática para abaratar costos y agilizar trámites, desde Buenos Aires la leen como una señal más de desentendimiento del Estado nacional respecto de un sistema sanitario que, aseguran, ya se encuentra bajo presión y con profundas desigualdades estructurales.