La tasa se ubicó en 8,5 por mil en 2024, después de alcanzar un mínimo histórico de 8 por mil en 2023. Esto se debe a factores socioeconómicos como la pérdida del poder adquisitivo y la inflación.
El médico sanitarista Mario Rovere señaló: "Lo real es que la pérdida de poder adquisitivo tiene una relación directa sobre la mortalidad infantil. Es un indicador duro que no oscila fácilmente. Incluso con la baja de la natalidad, que normalmente ayuda a reducir la mortalidad, el índice subió. El centro del análisis está en ese diálogo crítico entre el aumento de la mortalidad neonatal y la mortalidad materna".
Rovere también destacó que "la gente no llega al hospital porque no tiene plata". La tasa de mortalidad infantil se calcula como el número de muertes de niños menores de un año por cada 1.000 nacidos vivos.
La mortalidad neonatal refleja los fallecimientos en los primeros 28 días de vida y está ligada a la atención médica. La mortalidad post-neonatal ocurre desde los 28 días hasta el año y está vinculada al entorno social.
La mayor parte de la mortalidad infantil en Argentina responde a causas sociales reducibles. La Provincia de Buenos Aires alcanzó la tasa más baja de su historia en 2023, gracias a una estrategia integral basada en el fortalecimiento del sistema de salud y la protección social.
El Ministerio de Salud provincial se enfoca en la gestación y el primer año de vida, con programas como la Red de derivaciones perinatales y el Programa Qunita. Sin embargo, el gobierno nacional ha recortado el presupuesto en salud y ha aumentado los servicios públicos.
El ajuste fiscal y la caída del salario real marcan la agenda del gobierno de Milei y son una barrera para el acceso a la salud. La geografía de la pobreza se convierte en una sentencia para miles de personas.
La descentralización de la salud sin considerar los recursos nacionales es condenar a las provincias más pobres a servicios de salud deplorables. El retiro del Estado en la salud ha llevado a este retroceso.
La salud se ha convertido en un privilegio condicionado por el bolsillo. El ajuste en la salud ha afectado a hospitales como el Garrahan, que sufre graves recortes y falta de insumos.
Es necesario un enfoque integral para abordar el problema. La aplicación de políticas públicas y la protección social son fundamentales para reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud de la población.