La Libertad Avanza volvió a tensar el debate político bonaerense con una propuesta de alto voltaje institucional. El presidente del espacio en la provincia y diputado nacional Sebastián Pareja ratificó la intención de avanzar hacia una Legislatura unicameral, en el marco de una reforma constitucional más amplia que, según planteó, buscaría reducir costos, achicar el Estado y modificar las reglas del sistema electoral. La definición no pasó inadvertida: “Se terminarán esas dos Cámaras de chorros”, lanzó, condensando en una frase el tono confrontativo con el que el espacio libertario pretende instalar la discusión.
La propuesta no se limita a un cambio en la arquitectura legislativa. En rigor, la reforma constitucional que comenzó a ganar peso en las conversaciones libertarias hacia fines de 2025 apunta a revisar las estructuras políticas, administrativas y judiciales de la provincia de Buenos Aires. En ese esquema, la eliminación del sistema bicameral aparece como uno de los ejes simbólicos más fuertes: reducir “privilegios”, acelerar los procesos legislativos y, sobre todo, marcar distancia con lo que LLA define como la “casta política”.
El planteo se apoya en un dato concreto: 16 jurisdicciones del país ya funcionan con Legislaturas unicamerales (15 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires). En contraste, Buenos Aires integra el grupo que aún mantiene el sistema bicameral junto a Catamarca, Corrientes, Mendoza, Salta, San Luis, Entre Ríos y Santa Fe. Para los libertarios, esa comparación funciona como argumento de modernización; para sus críticos, como una simplificación que ignora el peso demográfico y político bonaerense.

Pareja también puso el foco en la estructura del Ejecutivo provincial. Según su diagnóstico, una eventual reforma permitiría reducir los 17 ministerios y más de 800 direcciones que hoy funcionan en la administración bonaerense. El mensaje vuelve a ser claro: el “vecino” como principal inversor y contribuyente, y el Estado como un aparato sobredimensionado que, desde la mirada libertaria, sostiene “negocios espurios”.
En ese punto, la propuesta conecta con el discurso nacional de ajuste y eficiencia, trasladado ahora al plano provincial. La incógnita es si ese relato logrará traducirse en consensos legislativos reales o si quedará circunscripto a una estrategia de posicionamiento político rumbo a 2027.
En paralelo al debate constitucional, LLA volvió a poner sobre la mesa la reforma del sistema de votación. A comienzos de año, el bloque de senadores bonaerenses presentó un nuevo proyecto para implementar la Boleta Única de Papel (BUP) en la provincia, replicando el formato utilizado en las elecciones nacionales del 26 de octubre pasado.
El dato político no es menor: cuando el tema comenzó a discutirse en la Legislatura bonaerense, otros bloques no oficialistas avanzaron con un proyecto conjunto al que, en ese momento, LLA no adhirió. Ahora, el escenario cambió. El bloque que conduce Carlos Curestis, alineado con Pareja, presentó una nueva iniciativa con las firmas de Matías de Urraza y Gonzalo Cabezas, entre otros.
El texto propone que la BUP sea obligatoria en todas las elecciones provinciales y municipales, incluidas las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Con ello, LLA busca reinstalar una discusión que combina transparencia electoral, reducción de costos y cuestionamiento al sistema de boleta partidaria tradicional.
La ofensiva libertaria abre múltiples frentes de debate en la provincia de Buenos Aires: desde la estructura del Poder Legislativo hasta la forma en que se vota. Sin embargo, más allá del impacto discursivo, el desafío central será construir mayorías para avanzar con cambios que requieren consensos amplios y, en el caso de la reforma constitucional, mecanismos institucionales complejos.
Por ahora, el mensaje de Pareja y de La Libertad Avanza parece apuntar tanto a la discusión legislativa como a la construcción de identidad política: confrontar con el statu quo, instalar agenda y marcar diferencias con el resto del arco político.