El Gobierno nacional oficializó la designación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, como nuevo integrante del Directorio de YPF, en representación del oficialismo. El nombramiento reviste una relevancia estratégica: Adorni asumirá como Director Titular Clase A, condición que incluye la denominada “acción de oro”, un instrumento que otorga poder de veto sobre decisiones clave de la principal empresa energética del país.
La medida desplaza de esa banca al exjefe de Gabinete Guillermo Francos, quien, no obstante, continuará dentro de la mesa directiva. Según se informó, Adorni ejercerá el cargo ad honorem, tras renunciar a la remuneración correspondiente.
La “acción de oro” es un mecanismo excepcional reservado al Estado nacional en empresas estratégicas. En la práctica, habilita al representante oficial a vetar resoluciones que puedan afectar intereses considerados sensibles, como planes de inversión, alianzas, desinversiones o cambios estructurales. En YPF, este atributo se traduce en una llave política directa sobre el rumbo de la compañía, aun cuando su capital sea mixto y cotice en mercados internacionales.
Con la llegada de Adorni a ese lugar, el Gobierno refuerza el control político sobre las decisiones estratégicas del sector energético, en un contexto marcado por debates sobre tarifas, inversiones, Vaca Muerta y el rol del Estado en empresas clave.
La firma que oficializó el cambio se realizó este viernes por la mañana en las oficinas que YPF posee en Puerto Madero. La designación será asentada en los registros societarios de la empresa en los próximos días y también quedará reflejada en la Bolsa de Nueva York, donde YPF cotiza, un detalle que subraya el impacto institucional del movimiento.
Adorni ingresará al Directorio como el único funcionario con rango de Director Titular Clase A. El resto de la conducción se completa con 17 directivos Clase D, entre titulares y suplentes, que representan a accionistas públicos y privados minoritarios.
En la misma ceremonia se concretó la incorporación del exdiputado nacional del PRO Martín Maquieyra, en representación de La Pampa. Ambos desembarcos fueron posibles tras las renuncias del exsecretario de Energía Eduardo Javier Rodríguez Chirillo y del exvicejefe de Gabinete José Rolandi, quienes adujeron motivos personales.
El Directorio de YPF queda conformado por el CEO Horacio Marín, junto a Lisandro Catalán, Guillermo Francos, Eduardo Ottino, Guillermo Koening, Emiliano Mongilardi, César Biffi, Andrea Confini y Gerardo Canseco, a los que ahora se suman Adorni y Maquieyra.
Como directivos suplentes figuran Santiago Martínez Tanoira, Silvia Ayala, Mauricio Martín, María Martina Azcurra, Carla Matarese, Pamela Verasay y Julio Schiantarelli.
Con un funcionario de máxima confianza del Presidente ocupando la silla con “acción de oro”, el Gobierno blinda su capacidad de incidencia sobre la empresa en un año atravesado por definiciones económicas de fondo.
Para el mercado, el mensaje es claro: YPF seguirá siendo un actor central bajo fuerte tutela estatal, aun en un escenario de reformas, ajuste fiscal y reconfiguración del rol del Estado. Para la política, el movimiento reafirma que la energía continúa siendo un territorio estratégico donde el oficialismo no está dispuesto a ceder margen de decisión.