El estado crítico de las rutas nacionales volvió a escena a partir de una fuerte denuncia pública de Juan Grabois, quien describió un panorama alarmante tras recorrer casi seis mil kilómetros por el país. La respuesta no tardó en llegar: Javier Iguacel, ex ministro de Energía de Mauricio Macri y ex intendente de Capitán Sarmiento, salió al cruce con una frase cargada de memoria política y disputa ideológica.
Más allá del intercambio en redes, el cruce expone un problema de fondo: la infraestructura vial como variable de ajuste, una constante que atraviesa gobiernos de distinto signo y que hoy vuelve a impactar de lleno en la vida cotidiana, la producción y la seguridad vial.
A través de su cuenta de X (ex Twitter), Grabois sintetizó su diagnóstico con crudeza tras recorrer 5.767 kilómetros en seis provincias: “Todas las Rutas Nacionales, sin excepción, están completamente hechas mierda. Antes no era Alemania, pero ahora es Kosovo”.
En estos días recorrí 5767 km en seis provincias. Todas las Rutas Nacionales, sin excepción, están completamente hechas mierda. Antes no era Alemania, pero ahora es Kosovo. Los privados no vinieron corriendo a arreglarlas. La motosierra de Milei la paga tu moto, tu auto, tu… pic.twitter.com/mRpOxoi0R8
— Juan Grabois (@JuanGrabois) January 27, 2026
El dirigente social apuntó directamente contra el gobierno de Javier Milei, al vincular el deterioro vial con la política de ajuste: “Los privados no vinieron corriendo a arreglarlas. La motosierra de Milei la paga tu moto, tu auto, tu camión, tu micro. El abandono no es gratis”.
El mensaje conectó con una percepción extendida entre usuarios y transportistas: más baches, menos mantenimiento y mayor riesgo, en un contexto donde la obra pública nacional permanece prácticamente paralizada.
La respuesta de Iguacel no buscó discutir el estado actual de las rutas, sino cuestionar la coherencia política de Grabois. En un mensaje breve pero filoso, recordó viejas consignas del kirchnerismo: “Cuando hacíamos autopistas y rutas a un 40% menos que lo poco que hicieron en tus gobiernos K, decías ‘el cemento no se come’”. Y cerró con una chicana directa: “Ponete de acuerdo por favor”.
La frase remite a un viejo debate sobre prioridades: infraestructura versus políticas sociales, una dicotomía que reaparece cíclicamente y que suele usarse para justificar tanto la expansión como el recorte del gasto público.