La crisis de vivienda en Argentina ha alcanzado niveles críticos, afectando a las dos puntas del ciclo vital: los jóvenes que buscan iniciar su vida independiente y los adultos mayores que luchan por mantener su hogar. Un informe de investigación de la Universidad Católica de La Plata (UCALP) revela que el sistema actual excluye a quienes necesitan acceder a la vivienda propia y desprotege a quienes, tras una vida de trabajo, no pueden mantener su hogar o carecen de uno.
El estudio, titulado "La vivienda en la Argentina: relaciones intergeneracionales", destaca que el acceso a la primera vivienda es un "quimera" para la población joven. Los requisitos para acceder a programas de vivienda propia, como la antigüedad laboral mínima de 12 meses o los niveles de ingresos netos exigidos, funcionan como un filtro excluyente. La informalidad laboral o la condición de alumnos regulares dejan a los jóvenes fuera de cualquier sistema crediticio.
En el otro extremo, el informe pone el foco en la vulnerabilidad de la tercera edad. Con jubilaciones que rondan los 200 dólares, los adultos mayores en Argentina se encuentran en una situación de "supervivencia". A diferencia de otros países donde se promueve el "envejecimiento activo", en Argentina el adulto mayor enfrenta una pérdida progresiva de estatus social. Muchos de los que poseen vivienda propia no cuentan con recursos para mantener la infraestructura, lo que deriva en un deterioro de su calidad de vida.
El equipo de investigación de la UCALP resalta el valor de los Programas Intergeneracionales (PI) como una posible solución a estos problemas. Estos modelos proponen un intercambio de beneficios entre jóvenes y adultos mayores, donde el joven accede a vivienda y aprendizaje de la experiencia de los mayores, y el adulto mayor recibe compañía, asistencia y una mejora en su bienestar psicosocial.
La vivienda no es solo un refugio físico, sino un nodo de relaciones humanas. Sin una arquitectura y una política pública que entienda estos dominios, la brecha habitacional seguirá profundizando la fragmentación social en el país. Es fundamental que se tomen medidas para abordar esta crisis y garantizar el acceso a la vivienda digna para todos los argentinos.
El informe concluye que la crisis de la vivienda en Argentina es un problema complejo que requiere una solución integral. Es necesario que se implementen políticas públicas que promuevan la inclusión y la equidad, y que se apoye a los sectores más vulnerables de la sociedad.
La sociedad argentina debe tomar conciencia de la gravedad de esta crisis y trabajar juntos para encontrar soluciones que beneficien a todos. La vivienda es un derecho fundamental, y es hora de que se tomen medidas para garantizar su acceso a todos los argentinos.