El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, reclamó al Gobierno la urgente redefinición del perfil económico de su programa, debido a la "crisis sin fin que generó en el sector productivo nacional". Según Rosato, la postergación de la implementación de un plan industrial acrecentará en el 2026 las posibilidades de una estabilización de las variables "en un equilibrio bajo y socialmente regresivo que profundizará el derrumbe del empleo y el cierre de muchas más fábricas".
El informe del Observatorio IPA destaca que la economía argentina logró estabilizar algunas variables claves, pero al costo de consolidar un cuadro de actividad débil, consumo deprimido, industria en recesión y pérdida de empleo formal. La industria fue el sector más afectado, con un rebote técnico en el primer semestre y cinco meses de caídas interanuales.
Rosato advirtió que la falta de recomposición del ingreso real, sumada a un crédito caro y escaso, impidió validar la baja inflacionaria desde la economía real. La inflación aceleró cinco meses consecutivos y cerró 2025 en 31,5%, impulsada por regulados, servicios y alimentos.
El Observatorio IPA alerta que los datos del mercado laboral formal van terminando el año en terreno contractivo, con más de 317.000 empleos perdidos desde diciembre de 2023 y una reducción del tejido empresarial, en especial entre las pymes.
La demanda interna siguió ajustando, con un consumo masivo que cayó en noviembre tanto interanual como mensual. La sustitución por importados en bienes finales presionó a sectores industriales sensibles, mientras que el uso del crédito para sostener el gasto de las familias alcanzó niveles récord.
El informe realizado por el economista Federico Vaccarezza destaca que la estabilización macro no derramó sobre la producción manufacturera, que enfrenta un combo de bajo consumo, apertura importadora, costos financieros elevados y competencia creciente.
Para las pymes industriales, 2025 volvió a ser un año perdido en términos de inversión y empleo. El arranque de 2026 está condicionado por tres variables críticas: ingreso real, dinámica importadora y tasas de interés.
Sin mejora del salario real y sin un crédito productivo más profundo, la reactivación del consumo es parcial y segmentada. La industria enfrenta un escenario de estancamiento, con expectativas empresarias pesimistas y una inversión no tiene incentivos para crecer.
En resumen, el IPA exige al Gobierno que redefina el perfil económico de Argentina para evitar una estabilización en un equilibrio bajo y socialmente regresivo que profundice el derrumbe del empleo y el cierre de fábricas.