viernes 23 de enero de 2026
- Edición Nº2606

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Siembran miles de pejerreyes juveniles en tres lagunas del interior bonaerense

12:45 |Una campaña científica y comunitaria permitió la liberación de miles de juveniles en tres espejos de agua del partido de Lezama. El objetivo: cuidar el recurso, sostener la pesca deportiva y promover un modelo de desarrollo sustentable.



Tras casi cuatro meses de trabajo sostenido, una articulación entre el sistema científico, asociaciones de pescadores, el sector privado y el Estado local logró un nuevo avance en la preservación de los ecosistemas acuáticos bonaerenses. Profesionales del CONICET, junto al municipio de Lezama, asociaciones de pesca deportiva e inversores particulares, completaron una campaña de siembra de pejerreyes en las lagunas Las Barrancas, La Tablilla y Chis Chis, pertenecientes a la cuenca del río Salado.

La iniciativa apuntó a fortalecer el repoblamiento natural del pejerrey, una especie emblemática de la región pampeana, compensando las extracciones que se producen tanto por la pesca deportiva como por su uso gastronómico. El trabajo se desarrolló en espejos de agua que integran el sistema de Las Encadenadas de Chascomús, un conjunto de lagunas interconectadas de alto valor ambiental, productivo y turístico.

El proceso comenzó en septiembre, cuando se instalaron jaulas flotantes especialmente diseñadas para esta experiencia. En cada una se alojaron entre 10.000 y 20.000 larvas de pejerrey —de apenas tres milímetros— aportadas por la Estación Hidrobiológica de Chascomús. Las jaulas, de cuatro metros de lado y un metro y medio de profundidad, cuentan con una red fina que protege a los peces de depredadores, permite el intercambio de agua y facilita el ingreso de zooplancton, el alimento natural de la especie.

Durante cuatro meses, los equipos técnicos realizaron controles periódicos sobre el crecimiento de los peces, el estado de las jaulas y la calidad del agua. También se monitoreó la disponibilidad de alimento para garantizar condiciones óptimas de desarrollo. Al finalizar el proceso, se obtuvieron miles de alevinos de entre 5 y 10 centímetros, que finalmente fueron liberados en las lagunas.

La experiencia se inscribe dentro del paradigma de la acuicultura ecológica, que busca optimizar la reproducción de peces sin generar impactos negativos en los ecosistemas. “Es un sistema de cultivo sustentable, porque no utilizamos alimento artificial. Los peces se alimentan de lo que naturalmente circula en la laguna. En el caso del pejerrey, el zooplancton es abundante y de gran calidad en las lagunas pampeanas, lo que las convierte en un ambiente ideal”, explicó Javier García de Souza, investigador del CONICET e integrante del Instituto de Limnología de La Plata (ILPLA).

El proyecto tiene una larga historia. Nació a fines de la década del ’90, impulsado por el investigador del CONICET y actual director del ILPLA, Darío Colautti, quien adaptó técnicas de cría en jaulas flotantes —ya utilizadas en otros países— a las condiciones específicas de las lagunas del Salado. Con financiamiento del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata, se desarrolló un método “criollo”, con diseños y protocolos pensados especialmente para el pejerrey y la región.

Desde la Secretaría de Cultura y Promoción Turística de Lezama subrayaron la importancia de este tipo de acciones: “Son fundamentales para preservar los recursos naturales, potenciar la biodiversidad y consolidar a nuestras lagunas como un punto de referencia para la pesca deportiva y el turismo. Apostamos al cuidado del ambiente y al desarrollo sustentable de nuestros espacios naturales”.

La experiencia vuelve a poner en valor el trabajo conjunto entre ciencia, comunidad y Estado, y marca un camino posible para equilibrar producción, recreación y conservación en uno de los sistemas lagunares más importantes de la provincia de Buenos Aires.

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CIENCIA Y TECNOLOGíAPEJERREYES

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