viernes 23 de enero de 2026
- Edición Nº2606

Provincia

rosca política

Listas en marcha y ruido interno: el PJ bonaerense entra en zona de conflicto

12:28 |Axel Kicillof avanza con avales y estructuras mientras el kirchnerismo busca bajar el tono de la disputa.



En los pasillos del peronismo bonaerense circula una pregunta que condensa el clima político actual: ¿el armado de listas que impulsa Axel Kicillof es apenas una estrategia defensiva o el primer paso de un choque interno de mayor escala? La respuesta todavía no está escrita, pero los movimientos del gobernador ya se sienten en las ocho secciones electorales de la provincia.

Kicillof comenzó a delinear listas en distintos distritos como una jugada de previsión frente a un escenario de internas por la conducción del PJ bonaerense y de los partidos locales. El objetivo es claro: llegar con estructura propia y avales reunidos si las negociaciones fracasan, y garantizar que los intendentes alineados con su proyecto ocupen lugares centrales en el esquema partidario.

Desde el kirchnerismo, sin embargo, buscan bajar el tono del conflicto. La diputada nacional Teresa García, una de las voces más cercanas a Cristina Fernández de Kirchner, negó que exista una bajada de línea para armar listas paralelas y remarcó que no participó de ninguna reunión con ese objetivo. El mensaje apunta a preservar la unidad formal y a correr el eje hacia la agenda provincial y nacional, antes que a la disputa interna.

Pero en La Plata la lectura es otra. Según información que circula en el entorno del gobernador, el axelismo avanza en cada sección electoral con la recolección de avales y el bosquejo de listas para los PJ locales. La lógica que ordena ese armado es pragmática: donde gobierna un intendente propio, ese dirigente debe conducir el partido; donde el peronismo no gobierna, será necesario construir consensos que no debiliten al espacio.

La jugada no es nueva. En las legislativas pasadas, Kicillof ya había ordenado armar listas en plena madrugada cuando las negociaciones parecían caídas. Aquella maniobra generó tensiones y expuso las fisuras del armado provincial, aunque finalmente se llegó a un acuerdo. Hoy, esos borradores vuelven a escena como herramienta de presión y como ficha clave en una negociación que todavía está abierta.

En paralelo, el kirchnerismo insiste en que el peronismo bonaerense debería concentrarse en otros frentes: el impacto del ajuste del gobierno de Javier Milei, el debate por la Boleta Única de Papel y la discusión sobre las reglas electorales. En ese paquete también aparece un tema sensible: la posible reelección indefinida de intendentes, una iniciativa que Kicillof planea impulsar mediante una ley provincial y que reordena intereses territoriales dentro del PJ.

El calendario agrega tensión. El sábado 7 de febrero aparece como la fecha límite para definir si habrá lista de unidad o si el peronismo bonaerense irá a una interna que podría dejar heridas difíciles de cerrar. Hasta entonces, el axelismo sigue avanzando con el armado, mientras el kirchnerismo observa, mide costos y prioriza la agenda política más amplia.

La incógnita sigue abierta. Las listas pueden terminar siendo apenas un seguro estratégico o convertirse en el disparador de un nuevo capítulo de la interna peronista en la provincia más grande del país. Por ahora, Axel Kicillof parece decidido a jugar con todas las cartas sobre la mesa, en un PJ bonaerense que vuelve a moverse entre la necesidad de unidad y la disputa por el liderazgo.

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