El Hospital del Bicentenario de Ituzaingó volvió a quedar en el centro de la escena, no por una decisión sanitaria sino por una disputa política que desnuda las tensiones internas de La Libertad Avanza (LLA) y su vínculo con el PAMI. La salida de Santiago Cerneaz de la dirección del establecimiento, notificada mientras se encontraba de vacaciones, desató un conflicto que combina denuncias de irregularidades, acusaciones de clientelismo y una pelea más amplia por el control territorial del sistema de salud.
La reacción más dura llegó desde el propio armado libertario local. El concejal y coordinador de LLA en Ituzaingó, Hugo Equiza, interpretó la decisión como una señal clara de que no existe voluntad real de modificar estructuras que —según su denuncia— continúan atravesadas por prácticas de corrupción y falta de transparencia. En ese marco, vinculó directamente el desplazamiento de Cerneaz con su intención de avanzar contra personal irregular dentro del hospital.
El debate por los llamados “ñoquis” se convirtió así en el eje del conflicto. Equiza aseguró que uno de los trabajadores despedidos fue reincorporado pocos días después mediante una resolución firmada por el titular del PAMI, Esteban Leguízamo, lo que para el sector libertario confirmó la existencia de un entramado interno que resiste cualquier intento de depuración. En esa línea, también apuntó contra el gerente Roberto Armagno y denunció la persistencia de una estructura de poder que, según su versión, incluye al municipio gobernado por Alberto y Pablo Descalzo.
Las críticas no se limitaron a la cuestión administrativa. El concejal pintó un panorama crítico del funcionamiento cotidiano del hospital, al señalar un desbalance entre personal médico y de seguridad, y la supuesta incorporación de “guardias invisibles” que Cerneaz se habría negado a convalidar. Para el armado libertario, esa resistencia habría sido el verdadero detonante de su salida.
Desde ese mismo espacio político defendieron la gestión del director desplazado, destacando la incorporación de nuevos servicios y la reapertura de un ala que permanecía cerrada. “Lo echan por querer hacer las cosas bien”, sintetizan, en un relato que busca instalar la idea de que cualquier intento de cambio choca con intereses consolidados que trascienden a una gestión puntual.
El nombramiento de Christian Varela como reemplazante profundizó la controversia. Para los libertarios de Ituzaingó, se trata de un médico vinculado al peronismo local y al esquema político de los Descalzo, con supuestos lazos con el ex ministro de Salud bonaerense Alejandro Collia. La designación fue leída como una confirmación de que el control del hospital sigue en manos de los mismos actores que LLA dice querer desplazar.
En paralelo, la disputa abre un juego de proyecciones políticas más amplias. En el entorno de Equiza sugieren que la decisión podría estar conectada a internas dentro del área sanitaria nacional, donde aparece mencionado el viceministro Guido Giana, cercano al ministro Mario Lugones. Esa trama se cruza, además, con la política local: Giana mantiene vínculos con el referente del PRO en Ituzaingó, Gastón Di Castelnuovo, a quien el sector libertario identifica como un competidor directo en la carrera hacia la intendencia en 2027.
Así, lo que comenzó como un cambio de autoridades en un hospital terminó por revelar una puja de poder que excede largamente la gestión sanitaria. El Hospital del Bicentenario se transforma, una vez más, en un escenario donde se mezclan salud pública, control político y disputas electorales futuras, en un distrito donde ninguna decisión parece ser puramente técnica.