lunes 19 de enero de 2026
- Edición Nº2602

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Lado B

¿Quién inventó las vacaciones en Argentina?: de ser solo para la elite a convertirse en clásico innegociable del verano

17:08 |A pesar del imaginario colectivo, enero no siempre fue sinónimo de descanso para la gran mayoría. Una tradición que iniciaron las clases más pudientes y se transformó en una postal de todos los años.



Vacacionar en la Argentina puede resultar una práctica corriente durante el verano. La postal típica de familias disfrutando de una jornada playera es infaltable, pero no siempre fue así. Se debió atravesar un largo proceso de cambios políticos, sociales y económicos para que todas las clases tuvieran la posibilidad de viajar a Mar del Plata, otro destino de la Costa Atlántica o el interior del país.

¿Quién inventó las vacaciones? ¿Cómo se convirtieron en un derecho y por que La Feliz fue el primer destino elegido?

La historia de un derecho, las vacaciones

A fines del siglo XIX, con una Argetina ya organizada y en pleno auge, no existían todavía las vacaciones como práctica social difundida y menos como derecho. Vacacionar era una práctica exclusiva de la clase alta. Para ese entonces Mar del Plata era conocida como la “la Biarritz argentina”, posicionándose como un balneario aristocrático al cual no solo se iba a descansar sino también a mostrarse como lo hicieron varios ex presidentes.

Antigua rambla Bristol. Foto: fotos.antiguas.mdp

Ya en el 1900 empiezan a extenderse los hábitos asociados a las vacaciones y al descanso, pero siempre limitado; es ahí donde comienza a fortalecerse Córdoba como centro turístico vinculado al ocio aristocrático. Fue Julio Argentino Roca uno de los impulsores, allí tenía la Estancia “La Paz” en Ascochinga.

Durante las primeras tres décadas del siglo XX, vacacionar y descansar lentamente deja de ser un rasgo exclusivamente aristocrático y se amplía. Primero con la ley 11.544 de Jornada Laboral de 1929 que estableció que el tiempo de trabajo no podía superar las 8 horas diarias o las 48 horas semanales y la ley 11.723 de 1933 reconoció el derecho a las vacaciones pagas a los empleados de comercio. Así nació el descanso de la clase media.

Cuando desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, Juan Domingo Perón motoriza el decreto 1740 de 1945 que extiende las vacaciones pagas a todos los trabajadores en relación de dependencia, la situación cambia. Con el peronismo, espacios turisticos que antes eran exclusivamente aristocráticos empiezan a sentir las tensiones de un espacio que se va haciendo más heterogéneo. Hoteles sindicales, colonias vacacionales y políticas de Estado promoviendo el turismo transformaron el descanso en un derecho y no en un privilegio; la clase trabajadora aprendió a vacacionar y comportarse en los espacios turísticos, ganando un derecho que muchos ni siquiera reclamaban.

La evolución cultural y social de Mar del Plata

Piletas de Punta Iglesia en la década del 70. En el muelle del Club de Pesca, el cartel de alfajores Balcarce.  Foto: fotos.antiguas.mdp

Fundada por Patricio Peralta Ramos tras un pedido al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Mariano Acosta; fue también el vasco francés Pedro Luro quien tuvo la idea de convertir Mar del Plata en un balneario. Primero haciéndose cargo del saladero, en 1877, y más tarde dándole un nuevo impulso a la agricultura de la región.

Gracias a las gestiones de Luro, el 26 de septiembre de 1886 llegó el ferrocarril, dando así sus primeros pasos para convertirse en un centro urbano moderno. Desde fines del siglo XIX, y hasta los años ‘30, fue el balneario por excelencia de la élite y así su arquitectura lo demostraba. Ya para la década del 40 las cosas comenzaron a cambiar, tanto con las edificaciones como el turismo que llegaba: se demolió la Rambla Bristol para levantar el Casino y el Hotel Provincial.

 

Torre Tanque, Mar del Plata. Foto: Instagram @torretanquemdp

El gobernador Manuel Fresco fue el primero en abrir “La Feliz” al turismo de masas y en encontrarle solución a los problemas de planeamiento urbano que sufría a causa del aumento del caudal de turistas, además del control del juego y el de una variedad de espectáculos públicos que se presentaban en la ciudad.

Se realizaron grandes obras públicas necesarias para responder a las necesidades del incesante turismo, siendo las de urbanización de la playa Bristol, adjudicaba al arquitecto Alejandro Bustillo, hermano del ingeniero José María Bustillo, ministro de Obras Públicas de la provincia, la Rambla, el Casino, el Hotel Provincial, el Paseo de la Costa, la plaza San Martín, y la urbanización de Playa Grande, la mayoría construidas en el estilo arquitectónico racionalista.

En esos años crecía en pequeños chalets, hoteles y pensiones destinadas a la clase media que llegaba a vacacionar a Mar del Plata. En el verano de 1943, cuando la hotelería funcionó a pleno, se inauguró la Torre del Agua, un nuevo tanque que además de su utilidad sumaba un nuevo atractivo turístico para la ciudad.

Las décadas de 1950 y 1960 fueron decisivas para el cambio cultural de La Feliz; allí se afianzó como la capital del turismo popular con la aparición de la clase media. 150 años después de aquel sueño que tuvo Peralta Ramos, Mar del Plata es uno de los destinos favoritos de cada temporada y hogar de casi 700.000 marplatenses que residen allí todo el año.

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