La victoria de La Libertad Avanza en las legislativas de octubre no solo ordenó el tablero electoral en la provincia de Buenos Aires, sino que también reconfiguró la dinámica interna del espacio. Con las urnas a favor y las tensiones momentáneamente contenidas, Sebastián Pareja comenzó a retomar definiciones que habían quedado en pausa durante el año electoral. Una de ellas es clave para el funcionamiento del armado libertario: el recambio de coordinadores distritales, con especial atención puesta en la Primera Sección electoral.
Pareja, titular de LLA en la provincia, había anticipado que antes de fin de año avanzaría con cambios en las conducciones territoriales. Sin embargo, el resultado electoral y la necesidad de preservar la cohesión interna lo llevaron a postergar la decisión. Hoy, con un escenario político más favorable, el plan original vuelve a escena. Según fuentes libertarias, el dirigente está evaluando en profundidad el desempeño de cada coordinador, con tres ejes claros sobre la mesa: desarrollo territorial, armado político y trabajo legislativo.
“Se viene desarrollando sin prisa, pero sin pausa”, sintetizan desde el entorno bonaerense del espacio. La frase no es casual. El recambio no apunta a un golpe de efecto inmediato, sino a una reconfiguración ordenada que permita consolidar poder real en los distritos más densos del conurbano, donde la Primera Sección aparece como un territorio estratégico tanto en términos electorales como de gobernabilidad futura.
El antecedente más cercano explica la cautela. El último movimiento fuerte en el staff de coordinadores, entre fines de 2024 y comienzos de 2025, estuvo lejos de ser pacífico. Pareja impulsó entonces el desplazamiento de figuras que habían sido parte del armado que sostuvo el ajustado triunfo de 2023. La decisión generó un malestar subterráneo que terminó de estallar tras la derrota en la elección bonaerense. En una cumbre posterior, un sector interno —calificado puertas adentro como “rebelde”— cuestionó duramente a la conducción y apuntó directamente contra la cúpula del partido.
Ese escenario de reproches cruzados y lealtades en duda se modificó de manera drástica tras la victoria contundente de octubre. El resultado electoral funcionó como un ordenador interno y devolvió margen de maniobra a la conducción provincial. Sin embargo, quienes conocen de cerca a Pareja aseguran que nada quedó en el olvido. En la cúpula libertaria reconocen que el dirigente conserva una memoria detallada de los cuestionamientos que recibió en silencio por parte de dirigentes que, en público, juraban alineamiento.
En ese marco, el nuevo recambio que se proyecta no solo busca mejorar la performance territorial, sino también redefinir equilibrios internos. La Primera Sección, por su peso demográfico y político, aparece como el laboratorio donde se pondrá a prueba esta nueva etapa del armado libertario.