La diputada provincial e intendenta de Quilmes en uso de licencia, Mayra Mendoza, acompañó este martes a los trabajadores despedidos de la empresa Sealed Air, cuya planta está ubicada sobre la avenida Primera Junta al 550, en ese distrito bonaerense. El conflicto se desató luego de que la firma ratificara el despido de 65 empleados, una decisión que derivó en un paro por tiempo indeterminado resuelto en asamblea por el conjunto del personal.
Mendoza se hizo presente en la puerta de la planta para respaldar el reclamo y dialogar con los trabajadores, quienes atraviesan una situación de profunda incertidumbre laboral que impacta de lleno en sus familias. En ese marco, la diputada responsabilizó al presidente Javier Milei por el escenario que atraviesa la industria nacional y el empleo. “Sealed Air es un ejemplo más, que nos toca de cerca en Quilmes, de la realidad dramática que vive la industria nacional, lo que se refleja en la degradación del empleo y de los salarios. Son las decisiones de Javier Milei las responsables directas de estas situaciones, que se están multiplicando”, afirmó.
La dirigente señaló además que el acompañamiento no se limita a la protesta puntual. “Estuvimos junto a los trabajadores y trabajadoras que están en lucha por sus empleos y vamos a seguir, junto a ellos y a todos los que viven de su esfuerzo, no solo reclamando, sino construyendo juntos una alternativa que solucione de raíz esta tragedia productiva”, sostuvo.
El conflicto en Sealed Air se inscribe en un contexto más amplio de deterioro del entramado industrial. Desde el inicio del actual gobierno nacional, más de 20 mil empresas cerraron sus puertas y se perdieron cerca de 60 mil puestos de trabajo en la industria, uno de los sectores más golpeados por la apertura comercial, la apreciación cambiaria y el freno a la producción. A este escenario se suman suspensiones, atrasos salariales, reformas de convenios y reestructuraciones empresarias que, según denuncian los sindicatos, buscan trasladar el peso de la crisis sobre los trabajadores.
En ese marco, la medida de fuerza en la planta química de capitales norteamericanos adquiere especial relevancia. La fábrica de Sealed Air en Quilmes se encuentra paralizada desde el lunes 5 de enero, luego de que una asamblea general resolviera el paro tras el receso habitual de fin de año. El 29 de diciembre, la empresa ratificó los despidos pese a que, durante una conciliación obligatoria previa, los trabajadores habían sido reincorporados y se había acordado el retiro voluntario de 45 operarios próximos a jubilarse.
La compañía produce envases plásticos para sellado al vacío de productos alimenticios y desde Quilmes abastece principalmente a mercados regionales como Chile y Uruguay. Sin embargo, parte de esa exportación se vio interrumpida tras la inauguración de una nueva planta en China, destinada a cubrir mercados que antes se abastecían con producción nacional.
A nivel global, Sealed Air cuenta con plantas en 60 países, emplea a unas 16 mil personas y declaró ventas superiores a los 5 mil millones de dólares en 2025, con ganancias por alrededor de 1.350 millones. En ese contexto, los trabajadores rechazan que exista una crisis que justifique los despidos y denuncian que la empresa busca avanzar en una “reforma laboral de hecho” mediante la reducción de personal y la intensificación de los ritmos de producción.
Mientras esperan una nueva audiencia, los trabajadores mantienen la medida de fuerza y sostienen que la defensa de los puestos de trabajo en Quilmes forma parte de una pelea más amplia en defensa de la industria nacional y de los derechos laborales, en un escenario económico que, advierten, amenaza con profundizar la conflictividad social en todo el país.