La publicación del último dato de inflación volvió a convertirse en un terreno de disputa política. Con un 2,8% en diciembre de 2025 y una inflación anual del 31,5%, el Gobierno nacional y los referentes de La Libertad Avanza celebraron el índice como un hito de gestión, al tratarse del nivel más bajo de los últimos ocho años. Sin embargo, lejos de cerrar el debate, el número reavivó las críticas desde la oposición peronista y puso en evidencia las lecturas contrapuestas sobre el rumbo económico.
La senadora bonaerense Malena Galmarini fue una de las voces más duras frente al festejo libertario. A través de las redes sociales, cuestionó lo que definió como una interpretación “selectiva” de las estadísticas oficiales y recordó que el pico inflacionario de diciembre de 2023 —con una suba cercana a los 25 puntos— fue consecuencia directa de la devaluación inicial del 120% aplicada al inicio del gobierno de Javier Milei. Para Galmarini, ese salto de precios no puede quedar fuera del balance cuando se analizan los números actuales.
Pili, los 25 pts de diciembre ‘23 son suyos! Metieron una devaluación del 120% a horas de llegar al gobierno.
— Malena Galmarini (@MalenaGalmarini) January 14, 2026
Sobre el resto aclaremos la participación indispensable de @LuisCaputoAR en la mitad de esos años! Antes y después del gobierno de AF!
Casualidad o causalidad? https://t.co/3c76TC1LSd
Más allá de la discusión puntual por el origen de la inflación, la dirigente del Frente Renovador apuntó al trasfondo social del proceso. Según su mirada, la desaceleración inflacionaria de 2025 no puede analizarse de manera aislada del contexto económico general: caída de la actividad, enfriamiento del consumo y pérdida de poder adquisitivo. En ese sentido, advirtió que la baja de los precios no necesariamente implica una mejora en las condiciones de vida si se sostiene sobre un fuerte ajuste que impacta en el empleo y el mercado interno.
El cruce también incluyó cuestionamientos al ministro de Economía, Luis Caputo, a quien Galmarini —retomando críticas de su propio espacio— señaló como una figura recurrente en distintos ciclos inflacionarios, más allá de los cambios de signo político en el Ejecutivo. La referencia puso sobre la mesa un debate más amplio sobre la continuidad de determinadas recetas económicas y actores clave en la conducción financiera del país.
Mientras el oficialismo libertario busca consolidar el descenso de la inflación como su principal activo político, sectores del peronismo insisten en que el indicador, por sí solo, no alcanza para evaluar la sostenibilidad del modelo económico. En ese contrapunto, la inflación vuelve a ocupar el centro de la escena, no solo como variable macroeconómica, sino como símbolo de una discusión más profunda sobre costos, beneficios y rumbo de la política económica en la Argentina.