En la política bonaerense, los movimientos que parecen administrativos suelen esconder disputas más profundas. La reciente renuncia de Nahuel Sotelo a un cargo en el Ejecutivo nacional y su regreso a la Cámara de Diputados de la Provincia reactivaron una interna que nunca terminó de cerrarse dentro de La Libertad Avanza (LLA). Detrás de un decreto y de un cambio de roles, vuelve a emerger una pelea por conducción, influencia y alineamientos en el principal distrito electoral del país.
La salida de Sotelo de la Subsecretaría de Culto y Civilización —formalizada con efecto retroactivo— habilitó su retorno a la Legislatura bonaerense, donde retoma una banca clave en un bloque atravesado por tensiones. Durante su paso por el Gobierno nacional, su lugar había sido ocupado por un reemplazo que respondía a otro sector interno, lo que ya anticipaba que el regreso no sería neutro. Ahora, con Sotelo nuevamente en el recinto, el tablero libertario se reordena.
El dato central no es solo el regreso en sí, sino a quién fortalece. Sotelo se alinea con Agustín Romo, jefe del bloque y referente del espacio conocido como Las Fuerzas del Cielo, una corriente interna con vínculo directo con el Presidente. En un bloque donde la mayoría de los legisladores responde a Sebastián Pareja —armador clave de LLA en la Provincia y figura cercana a Karina Milei—, el reingreso de Sotelo funciona como un contrapeso político explícito.
Lejos de tratarse de una decisión individual, en el oficialismo admiten que hubo intervención directa desde la mesa chica del poder. El pedido para reforzar a Romo habría surgido de Santiago Caputo, uno de los estrategas centrales del mileísmo, y contó con el aval del propio Javier Milei. El mensaje es claro: el Presidente no se desentiende de la disputa bonaerense y busca evitar que el armado provincial quede concentrado en un solo sector.
La Legislatura provincial se convirtió, así, en uno de los principales escenarios de la interna libertaria. No solo se discuten proyectos o posicionamientos parlamentarios, sino la conducción política del espacio en Buenos Aires. En ese marco, la continuidad de Romo como jefe de bloque fue ratificada, pero bajo una lógica de equilibrio inestable. El sector de Pareja avanzó en cargos estratégicos, como la vicepresidencia del bloque, y consolidó presencia institucional, mientras que el ala más cercana al Presidente intenta no perder volumen político.
El resultado es una convivencia frágil, sostenida más por la necesidad de evitar una ruptura abierta que por un acuerdo real. El regreso de Sotelo no resuelve el conflicto de fondo, pero sí reaviva una pulseada que combina poder territorial, vínculos con la Casa Rosada y proyección electoral. En la Provincia de Buenos Aires, La Libertad Avanza sigue siendo un espacio en construcción, atravesado por liderazgos en disputa y equilibrios precarios. Y todo indica que este capítulo está lejos de ser el último.