Ubicada a unos 270 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Tapalqué vuelve a convertirse en punto de encuentro para vecinos y visitantes de distintos puntos de la provincia. La Fiesta de la Torta Negra es, desde hace ya varias ediciones, una cita imperdible para probar uno de los panificados más emblemáticos del campo argentino y compartir dos días de música, baile y alegría. Y, de paso, ¿por qué no regalarse una visita a las termas?
Cuando se nombra Tapalqué, no solo aparece en la memoria su balneario —un verdadero paraíso natural— sino también una sensación de paz que se siente desde el primer paso. El pueblo recibe, abraza y, como bien dice su eslogan, enamora. Termas, piletas al aire libre, balneario, naturaleza en estado puro, caminatas por caminos rurales y actividades pensadas para descansar y disfrutar de lo simple forman parte de una experiencia que invita a bajar el ritmo.
La Fiesta de la Torta Negra transforma una receta sencilla en una celebración que convoca a todo un pueblo y atrae a miles de visitantes. La torta negra acompaña la historia de Tapalqué desde sus orígenes: los antiguos panaderos reutilizaban la masa de pan, le sumaban azúcar negra —la más económica— y la horneaban en formato grande para compartir. Con el tiempo, ese gesto cotidiano se convirtió en marca registrada. Incluso el apodo “torteros”, surgido de la rivalidad con pueblos vecinos, fue resignificado hasta transformarse en motivo de orgullo colectivo.
El punto de inflexión llegó en 2012, cuando una propuesta artística impulsó a la comunidad a apropiarse de ese símbolo y celebrarlo con una fiesta propia. Desde entonces, el evento no dejó de crecer y hoy ocupa un lugar destacado en la agenda cultural bonaerense, reuniendo a miles de personas cada primer fin de semana de enero.
“La Fiesta de la Torta Negra no es solo una celebración gastronómica: es un encuentro que reúne al pueblo entero y que ya convoca a toda la provincia”, destaca Lala Bacciocco, directora de Turismo de Tapalqué. Y agrega: “Lo que sucede esos días es muy especial: llegan familias, visitantes y ex vecinos que vuelven, y Tapalqué se muestra tal como es, con sus tradiciones, su hospitalidad y su identidad bien marcada”.
La funcionaria también subrayó el impacto turístico del evento: “La fiesta funciona como una puerta de entrada para que muchos descubran Tapalqué. Quienes llegan por la torta negra, después conocen el balneario, las termas, el arroyo y se llevan la experiencia completa del destino”.
Hoy, la torta negra —esa factura popular hecha con grasa y azúcar negra, en tamaño familiar— dejó de ser una anécdota para convertirse en patrimonio cultural vivo. Se comparte en rondas de mate, se canta en canciones propias de la fiesta y se celebra como lo que es: una tradición que une generaciones y demuestra cómo un sabor sencillo puede construir identidad, pertenencia y turismo.
La agenda de verano en Tapalqué continúa con múltiples propuestas. El 17 de enero, la zona del Museo y el Conservatorio Municipal será escenario de una experiencia cultural y gastronómica especial. El 18 de enero llegará la 17° edición del tradicional concurso de pesca, organizado por el Club de Pesca Tapalqué, que premiará a la carpa de mayor peso y repartirá más de 33 millones de pesos en premios.
En febrero, la ciudad volverá a vibrar con los Corsos Populares sobre la avenida 9 de Julio, los días 6, 7 y 8, y con la clásica Fiesta en la Sociedad Rural, organizada por las escuelas rurales del distrito, los días 14 y 15 de febrero.
A esta agenda se suma el descanso y el bienestar de Termas Tapalqué, un predio natural ideal para relajarse y disfrutar en familia, completando una temporada pensada para encontrarse, celebrar y vivir experiencias únicas.