lunes 12 de enero de 2026
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Cerró Lamb Weston en Munro y 100 trabajadores quedaron sin empleo

14:00 |Apenas meses después de inaugurar su nueva planta, la empresa decidió cerrar su fábrica bonaerense. El ajuste dejó a un centenar de familias sin trabajo y reavivó críticas por la falta de políticas de protección al empleo.



La multinacional Lamb Weston, una de las principales productoras mundiales de papas fritas congeladas, decidió cerrar su planta ubicada en Munro, partido de Vicente López, y despidió a cerca de 100 trabajadores. La determinación, tomada por la conducción global de la empresa, marca un nuevo golpe al entramado industrial del conurbano bonaerense y reaviva el debate sobre el impacto social de las reestructuraciones empresariales en un contexto de ajuste económico.

Lamb Weston es un proveedor clave de papas y batatas congeladas para restaurantes y comercios minoristas en todo el mundo. En Argentina, su presencia se consolidó a partir de 2019, cuando la firma desembarcó mediante un joint venture con Sociedad Comercial del Plata para abastecer al canal de foodservice del Mercosur. Esa alianza dio lugar a la planta de Munro, con una capacidad anual cercana a las 70.000 toneladas de producto terminado, elaboradas a partir de papas cultivadas por productores argentinos.

Sin embargo, el rumbo de la compañía cambió tras la apertura de una nueva y moderna planta en Mar del Plata. En septiembre de 2022, Lamb Weston había anunciado una inversión de 240 millones de dólares para levantar ese complejo industrial, con una proyección de más de 90 millones de kilos de papas fritas congeladas por año y la creación de unos 250 puestos de trabajo. La inauguración oficial se concretó en octubre pasado, ya con el nuevo gobierno nacional, y contó con la presencia del presidente Javier Milei en el corte de cintas de una planta de 40.000 metros cuadrados que comenzó a exportar directamente a Brasil y otros mercados de América.

Apenas tres meses después, la empresa comunicó el cierre definitivo de Munro. Según el argumento oficial, la capacidad productiva de la planta marplatense vuelve innecesaria la continuidad de la fábrica bonaerense. “El cierre de Munro refleja la estrategia continua para mejorar la rentabilidad y la eficiencia operativa y de capital en toda la red global de fabricación de Lamb Weston”, señaló la compañía en un comunicado difundido desde su sede en Eagle, Idaho.

En la misma línea, Sylvia Wilks, directora de la cadena de suministro de la empresa, explicó que las medidas responden a una estrategia global de optimización de costos y modernización de activos. La firma aseguró que abonará las indemnizaciones conforme a la normativa laboral vigente, aunque eso no atenúa el impacto inmediato sobre las familias afectadas.

Uno de los protagonistas de esta decisión es Michael Smith, CEO global de Lamb Weston, quien conoce de cerca el territorio bonaerense: hace más de tres décadas vivió en Argentina como misionero de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en zonas populares como Moreno y González Catán. Paradójicamente, cuando defendía la inversión en Mar del Plata, Smith había destacado “la resiliencia de la gente de los barrios populares y su espíritu de sobrevivencia” como uno de los factores que inclinó a la empresa a apostar por el país.

Las reacciones políticas no tardaron en llegar. La diputada provincial Sofía Vannelli, vecina de Vicente López y referente del Frente Renovador, repudió con dureza el cierre y los despidos. “Una empresa multinacional que decide retirarse sin hacerse cargo del impacto que genera en la comunidad demuestra una absoluta falta de compromiso con el país y con los trabajadores que durante años sostuvieron su producción”, sostuvo. Y advirtió que la ausencia de políticas activas para proteger la industria y el empleo “está dejando a la deriva a miles de trabajadores”.

Vannelli reclamó una intervención urgente del Gobierno nacional y la apertura de una mesa de negociación para evitar que el costo social de la reestructuración recaiga exclusivamente sobre los empleados. “No se puede naturalizar que las ganancias se queden y los costos sociales los paguen las familias argentinas”, subrayó.

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